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En un evento en la sede del organismo continental en Washington se apuntó contra el decreto 349 que agudizó la represión a la libertad de expresión bajo el gobierno de Miguel Díaz Canel

Los artustas cubanos Adrian Monzón, Lia Villares, Ana Olema, Didier Santos, parte de la campaña contra la censura en Cuba.

«Esto no es una pipa», se reiría Magritte ante el dibujo de una pipa. Las imágenes son traicioneras. Lo sospechan las dictaduras: un cuadro puede ser un arma ideológica subversiva. Un fotografía puede servir a los intereses de los enemigos de la revolución. Una escultura no es una expresión artística, necesariamente crítica, contestataria en buena ley, sino una amenaza al poder político. Así piensan los opresores. Así lo entiende el régimen castrista que hoy encabeza Miguel Diaz-Canel.

En Cuba el retroceso de la libertad de expresión y la censura de las ideas contrarias a los intereses de la revolución se agrava: el decreto 349, publicado el año pasado en La Habana, le aplicó una vuelta más al torniquete que atenazaba ya la producción artística, la colocó bajo el ojo vigilante del control estatal y criminalizó sus expresiones. Ese decreto es denunciado ahora en una campaña que los artistas cubanos realizan fronteras afuera, para denunciar y darle visibilidad a la represión.

«El arte en Cuba es más necesario que nunca», afirmó el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro. «Es necesario para exponer los desafíos de la represión» en un Estado «que pretende controlar el trabajo de los periodistas y los artistas por temor a que las ideas nuevas muestren la realidad de la situación», agregó.

La OEA se hizo eco hoy de la situación. En el Salón de las Américas de su sede de la capital norteamericana tuvo lugar este mediodía un «Diálogo sobre la Libertad Artística en Cuba» del que participaron, entre otros, el secretario Almagro, el representante permanente de Estados Unidos, Carlos Trujillo, la subsecretaria adjunta del Departamento de Estado para Asuntos Hemisféricos, Carrie Filipetti, y el Relator Especial para Libertad de Expresión de la CIDH, el uruguayo Edison Lanza.

Sobre el escenario estuvieron también los artistas cubanos David Escalona y Michel Matos, ambos músicos, y el periodista independiente Henry Constantin, editor de la revista La Hora de Cuba, quienes denunciaron que el régimen «está convirtiendo a los artistas en delincuentes». A cada lado del escenario dos pantallas gigantes proyectaron las obras de autores como Yasser Castellanos, David Omni, Gabriel Coto y Amaury Pacheco, entre otros, nucleados algunos de ellos en el «Grupo de artistas contra el decreto 349». Una imagen muestra a un grupo de artistas con sus bocas cruzadadas por cinta adhesiva.

Infobae