La Federación internacional de Tenis (ITF) aprobó la radical reforma de la Copa Davis, que comenzará a jugar bajo el nuevo formato a partir de 2019. El plan se asienta sobre dos pilares: condensar la competición para aligerar el calendario y poner el cebo a los jugadores con ganancias que se disparan.

Se pone el punto final a los cuatro largos fines de semana repartidos durante el calendario, en casa o en el extranjero. Tampoco se volverán a jugar partidos al mejor de cinco sets, sino de tres. Y por último se eliminan los enfrentamientos a cinco puntos (encuentros), reemplazados por duelos de dos partidos individuales y uno de dobles, que se disputarán en una sola jornada.

Desde 2019 se celebrará una fase final de una semana reuniendo a dieciocho equipos, al término de la temporada, en un terreno neutro. Los cuatro semifinalistas de la edición precedente estarán automáticamente clasificados. A ellos se sumarían dos países invitados, y doce que saldrán de una primera fase disputada siguiendo el modelo histórico local/visitante reducido a dos días.

Esta ronda de clasificación -cuatro partidos individuales y uno de dobles al mejor de tres sets- no figuraba en la primera versión desvelada por la ITF al inicio del año. Pero, ante la protesta que generó, la instancia modificó su proyecto.

Más allá del formato, los ingresos de la competición se disparan. La colaboración con el grupo inversor Kosmos, presidido por el futbolista Gerard Piqué, alcanza los 25 años y en torno a los 2.500 millones de euros. Garantiza 17 millones de euros cada año a los jugadores participantes y todavía más, 19 millones de euros destinados a las federaciones para el desarrollo del tenis.