El financista, en su confesión, también afirmó que juntó “70 millones” de coimas para la constructora Gotti de Lázaro Báez. Dijo que la orden había sido de Cristina Kirchner.

Ernesto Clarens contó que “no recibía órdenes directas” de Néstor Kirchner (a quien llamaban “Rico McPato”) ni de Cristina (alias “La Araña”), sino a través de Lázaro Báez o José López. En su confesión reveló dos misiones increíbles y hasta ahora desconocidas: recaudar coimas por 30 millones de pesos para el plan Sueños

Compartidos de las Madres de Plaza de Mayo y otros 70 para la empresa constructora Gotti. La revelación se suma al destino de otra parte de los 200 millones de dólares recolectados por la mano derecha del ex ministro de Planificación Julio De Vido, Roberto Baratta, según los cuadernos del remisero Oscar Centeno: los bolsillos de los Kirchner, el financiamiento ilegal de las campañas electorales K y la agrupación “Justicia Legítima”.

Según fuentes judiciales consultadas por Clarín, en su última confesión Clarens aportó nuevos datos sensibles que amplían el universo de las empresas que pagaban coimas y el mecanismo usado para esta “máquina de recaudar” que funcionó entre el 2003 y el 2015.

La información se conoce en momentos en que el juez federal Claudio Bonadio está terminado de redactar las resoluciones en las cuales, seguramente, procesará con pedido de desafuero y detención a la ex presidenta y actual senadora de Unidad Ciudadana y la mayoría del resto de los imputados en esta causa.

En su larga confesión, el financista confirmó que tanto Néstor como Cristina “estaban al tanto” de los pagos que se le encomendaban a través de terceros, aunque afirmó que no los conoció personalmente y que ellos tenían, en el 2003, referencias de él como “el financista de Lázaro Báez”.

Uno de esos pagos fue para “el plan Sueños Compartidos de las Madres de Plaza de Mayo” por una orden que recibió del ex secretario de Obras Públicas, José López. Las fuentes estimaron que esta recaudación fue en el 2013 cuando, a raíz de una investigación de Clarín, estalló el escándalo del desvío de 200 millones de pesos fondos públicos que habían sido destinados para el plan de viviendas sociales que manejó Sergio Schoklender hasta pelearse con Hebe de Bonafini y había que tapar los agujeros de las Madres de Plaza de Mayo.

Clarín