La Casa Sucar reabrió este jueves sus puertas, restaurada y transformada en la “Casa Museo de la Ciudad”, un nuevo espacio cultural que podrán disfrutar todos los tucumanos. La Municipalidad de San Miguel de Tucumán le devolvió el esplendor original a la emblemática casona ubicada en calle Salta 532, que fue expropiada en el año 2017 por el municipio y preservada como parte del patrimonio histórico y arquitectónico de la Capital por decisión del intendente Germán Alfaro, quien se hizo eco del reclamo de los vecinos y evitó su demolición.

El acto de apertura del Museo fue presidido por el intendente Germán Alfaro, quien estuvo acompañado por su esposa, la diputada nacional Beatriz Ávila, junto a autoridades nacionales, provinciales y municipales, además de un importante número de vecinos. También estuvo presente Hortencia Melhem de Sucar, miembro de la familia que fue dueña del inmueble y que le dio su nombre.

Durante la ceremonia se realizó el descubrimiento de tres placas alusivas a ese momento trascendental para la Ciudad Histórica: una junto a la arquitecta Marta Silva, de la Comisión de Patrimonio; otra junto a representantes de la Asociación Art Nouveau de Buenos Aires, que nombró a la Casa Sucar “Edificio Emblemático de la Ruta Argentina y Americana del Art Nouveau” y la restante junto a autoridades de la Federación Económica de Tucumán.

Tras el acto, el intendente Alfaro sostuvo que “es un día de fiesta para nuestra ciudad, porque en esta Casa, que fue restaurada, hay mucha historia sobre la vida de los tucumanos”. Y agregó: “En este proceso de recuperación yo tan solo fui un instrumento, porque esto es fruto de la lucha de todos los vecinos de San Miguel de Tucumán que salieron en defensa de nuestro patrimonio y de nuestra historia e identidad, y ha triunfado el bien común”.

El jefe municipal consideró que este hecho “marcará un antes y un después en la preservación del patrimonio de la nuestra Ciudad, que tiene que ver con nuestra idiosincrasia, nuestra cultura y nuestra forma de vivir y de pensar como pueblo”.

Alfaro destacó que del proyecto, que fue financiado con recursos propios del municipio, “participaron la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), colegios de profesionales, organizaciones sociales y vecinos que, de manera individual, han contribuido para la apertura de la Casa Museo de la Ciudad”.

A su turno, el rector de UNT, José García, destacó “el logro de un Intendente que pudo interpretar lo que la ciudad precisaba para que hoy tengamos esta joya que es la Casa Museo de la Ciudad”. Recordó que la concreción del proyecto fue el resultado “de una larga lucha, a pesar de las presiones de una inmobiliaria que pretendía demoler esta casa, que hoy luce preservada y embellecida, para que la puedan disfrutar todos los tucumanos”.

Por su parte, la arquitecta Marta Silva, una de las impulsoras del proyecto de conservación expresó: “Esta fue una larga lucha y por momento parecía que no íbamos a ganarla, por lo que al ingresar y poder caminar por esta Casa Museo de la Ciudad, sentí profunda alegría y emoción”. La profesional dijo que “este es un ejemplo de que sí se puede recuperar parte de nuestro patrimonio y nuestros bienes culturales cuando existe la decisión política de hacerlo”.

El proyecto

El gran desafío del proyecto de “Restauración y Refuncionalización” fue rescatar y revalorizar a la imponente Casa Sucar, que se destaca por sus características estéticas con su estilo modernista, su historia y su presencia dentro de la trama urbana. Cuando estaba por ser demolida por una empresa que pretendía levantar un edificio de departamentos, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán se hizo eco del reclamo de los vecinos y resolvió preservar y cuidar este inmueble histórico, como patrimonio de todos los tucumanos.

Los textos, imágenes, fotografías, mapas y otros contenidos que se exponen en la “Casa Museo de la Ciudad” representan una síntesis de los procesos y las circunstancias vividas por quienes habitaron San Miguel de Tucumán desde su primera fundación en Ibatín, en 1565, hasta nuestros días. Mediante una museografía moderna y con una propuesta participativa, se exponen las características ambientales y las dimensiones políticas, sociales, económicas y culturales de la actividad humana, sin obviar sus complejidades ni suavizar sus contrastes.

En el Museo, los vecinos y turistas se encuentran objetos, imágenes y tecnologías que cuentan la historia de una ciudad que es el corazón del Jardín de la República; la cuna de arquitectos, músicos, poetas, políticos y estadistas. En los distintos espacios y salones de la imponente casona, se puede conocer más sobre la primera fundación de San Miguel de Tucumán y el traslado de los habitantes desde Ibatín hasta su actual emplazamiento, que concluyó el 29 de septiembre de 1685. Se puede descubrir la historia de los pioneros, el clima, la orografía, los ríos, los caminos, los animales, las plantaciones y las industrias que le dieron identidad a esta particular geografía; y de qué manera la ciudad creció y fue escenario de pequeñas historias propias, como también de hechos trascendentales para el devenir de nuestra Nación. La “Casa Museo de la Ciudad” muestra detalles de las calles, plazas y edificios que nos hablan de distintas épocas, de tecnologías y de los encuentros y desencuentros que labraron la modernidad tucumana. Esta Casa cuenta la historia de la urbanización y de la arquitectura que le dieron forma y personalidad a la Ciudad Histórica; pero, por sobre todo, sus paredes hoy hablan de los habitantes de San Miguel de Tucumán y su quehacer diario. La Casa Sucar es una joya colectiva que rescata y revaloriza el pasado de nuestra Capital como parte de un acervo común de todos los tucumanos y -con ellos- de todos los argentinos y latinoamericanos.

Para concretar el proyecto de restauración, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán contó con el asesoramiento de miembros del Instituto de Historia y Patrimonio de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional del Tucumán; del licenciado en Museología y doctor en Historia Gabriel Miremont; y del Instituto Superior de Estudios Sociales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), a cargo del doctor Daniel Campi.

La historia de la Casa Sucar

En 1923, el comerciante tucumano José Barbieri encargó el proyecto de la casa al ingeniero y arquitecto español Luis Lucena. La construcción fue realizada en 1924 por Orestes Peruzzo, con la participación de los artesanos italianos Perinotti y Colotti.

Erigida en un amplio terreno con jardines que la rodean, la vivienda es ejemplo de los chalets suburbanos pintoresquistas, que reflejan una transición entre las costumbres formales y rigurosas propias del siglo XIX y una vivienda más informal y en contacto con la naturaleza que anticipa modos de habitar más intimistas y descontracturados propios de la modernidad. Su lenguaje estilístico pertenece a la corriente “Modernista”, vigente en nuestro país en las primeras décadas del siglo XX, que tuvo amplia aceptación en la naciente burguesía inmigrante, la que buscaba diferenciarse de las familias “tradicionales” que apelaban al Academicismo Francés.
Luego de sucesivos cambios de propietarios, en 1939, la casa fue adquirida por Musa Salim Melhem. Años después, la heredaría su hija, Hortensia Melhem de Sucar, quien dejaría su impronta en la memoria colectiva dándole el nombre con que se conoce la casa hasta hoy. En 1995, el inmueble fue adquirido por el empresario Vicente Lucci y fue restaurado en 2003, para convertirse en sede de la Fundación que lleva su nombre.

Tras años de abandono y cuando estaba por ser demolida, en 2017 la Municipalidad de la Capital expropió la propiedad, haciéndose eco de una demanda de la sociedad que, mediante múltiples iniciativas sostenidas a lo largo de años, bregaban por la recuperación de la casa. Hoy, ya restaurada, la “Casa Museo de la Ciudad” es de todos los tucumanos.

SMT