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El actual entrenador de San José Earthquakes dialogó con TyCSports para explicar sus decisiones con respecto a la economía nacional.

Matías Almeyda está actualmente en los Estados Unidos como director técnico de San José Earthquakes, el equipo del estado de California. El exjugador de River dialogó con TyC Sports y se expresó sobre la situación actual del país y explicó por qué dejó de invertir en tierras nacionales.

En la entrevista, el entrenador confiesa que durante una etapa de su vida invirtió en varios campos de la Argentina. Sin embargo, hoy en día debió renunciar a estas inversiones ya que no llegaron a buen puerto. Almeyda declaró que entre dificultades laborales y la gran cantidad de impuestos que debió pagar, decidió retirarse del país.

En diálogo con TyC Sports explicó: “Un montón de cosas pasaron, porque cuando sos dueño del lugar y tenés gente a la que vos les das trabajo, al mínimo detalle te hacen juicio, y bueno, me cansé de eso. Después, estoy dentro del 23 o 24 por cuento que paga impuesto, y lo pago con gusto, pero lo quiero ver reflejado, en algún momento quiero ver lo que pago”.

“Yo he invertido en campos y no soy un terrateniente. Mi plata que gané con mis piernas en el fútbol la invertí en tierras argentinas“, continuó el “Pelado”. “Y en un momento tuve que cerrar un tambo, que producía 8000 litros diarios de leche. Lo tuve que cerrar porque no me daba, yo estaba adentro y no daba, es así. Por ahí no era yo muy capaz de llevarlo adelante, puede ser eso también, pero hoy pienso un montón en todo eso. Aparte después tenemos cada vez más impuestos, seguimos pagando y pagando“, apuntó el exdeportista sobre las recientes protestas de productores agrícolas en base a la carga tributaria de su industria.

Por último, recordó que él se crió en una familia de clase social “media baja” y que conoce lo que es “no tener un plato de comida todos los días”. Por último, resaltó la situación social que se vive en el país: “Ahora mis papás viven enrejados, cuando pasa esto parece que es algo normal, llegás a tu casa y mirás a ver si podés entrar el auto. Pasa a ser cotidiano que nos adaptemos a lo malo, y debería ser al revés, que las rejas estén para los que hacen las cosas mal. La gente que hace las cosas bien es la que tiene que estar libre. Las rejas están para otras cosas, y no las queremos más, no las queremos para la gente que laburó toda la vida”.