LV7 RADIO TUCUMAN

El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carlos Rosenkrantz, abrió formalmente el año judicial con un discurso autocrítico, en línea con el gobierno nacional que en numerosas oportunidades ha hecho hincapié en la falta de legitimidad de los jueces.

Ante magistrados de todos el país, aseguró que el Poder Judicial atraviesa una «crisis de legitimidad compleja». «Toda crisis de legitimidad es en parte una crisis de confianza. Los argentinos están perdiendo la confianza en el Poder Judicial. Hay dudas de que nos comportemos como verdaderos jueces de una democracia republicana. La solución requiere que lo revirtamos», analizó.

Escucharon sus palabras representantes de todos los fueros del país. No obstante, llamó la atención la ausencia de algunos magistrados importantes como Claudio Bonadio, Ariel Lijo, Marcelo Martínez De Giorgi, María Servini, Sebastián Ramos, Rodolfo Canicoba Corral, Luis Rodríguez y Martín Irurzun.

«Sabemos que no todo lo que la Constitución y las leyes establecen es popular y caen bien», prosiguió el presidente de la Corte. Y agregó: «La Corte no tiene razón de existir si meramente refleja las presiones del momento».

Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Maqueda y Horacio Rosatti escucharon con cierto malestar el discurso de Rosenkrantz. Es que a diferencia de años anteriores, no fueron consultados sobre los ejes principales del contenido del mismo. Además, allegados a los ministros de la Corte aseguraron que les llamó la atención que no hubo mención alguna a uno de los principios rectores de la actividad jurisdiccional: la independencia del Poder Judicial.

El presidente del Máximo Tribunal prosiguió mientras tanto con su discurso: «Tenemos que entender que pertenecer al Poder Judicial no es un privilegio, no nos confiere derechos sino que impone deberes y responsabilidades. Estamos para servir a la ciudadanía».

«Para recuperar la legitimidad y la confianza debemos demostrar que somos puntillosamente respetuosos de las reglas que el pueblo de la Nacion fijó para resolver los conflictos», consideró Rosenkrantz, antes de profundizar su análisis con otra frase fuerte: «Existe la sospecha de que respondemos a intereses que no responden al derecho; debemos demostrar que no es el caso, que somos meros instrumentos de la Constitución y de la ley».

En ese sentido, el ministro de la Corte Suprema apuntó: «Esto lleva tiempo, porque es imposible recuperar la confianza ciudadana con logros aislados. Y la constancia es algo que nos cuesta a los argentinos…».

«Debemos mostrar que sólo decidimos en base a la Constitución y a las leyes y eso requiere que todos los jueces seamos coherentes todo el tiempo; para hacerlo debemos pagar un precio alto, estar dispuestos a vivir con la falta de popularidad que algunas decisiones pueden engendrar», completó.