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El cambio climático está provocando desde hace tres años la paulatina desaparición de la segunda colonia más grande en el mundo, en la bahía Halley

En los últimos tres años cayó considerablemente la población de pingüinos emperador en la Antártida. El cambio climático, más precisamente el derretimiento de los hielos en la bahía Halley, afectó gravemente su hábitat lo que provocó la muerte de miles de crías.

Un estudio científico del centro británico de investigaciones (British Antartic Survey – BAS) reveló que el «continente blanco» sufre una fuerte crisis relacionada con la reproducción de dicha especia y advirtió que las fuertes tormentas destruyeron glaciares, lo que afectó el período de incubación de las aves.

El pingüino emperador (Aptenodytes Forsteri) es de la familia Spheniscidae, la de mayor tamaño y peso entre sus 18 especies. El macho y la hembra son similares en plumaje y tamaño y pueden superar los 120 cm de altura y llegar a pesar entre 20 y 45 kilogramos.

Esta especie se hizo conocida mundialmente –incluso para los niños– con la película animada Happy Feet, estrenada a finales del 2006

La colonia Halley, en el Mar de Weddell, era hasta hace poco la segunda más grande de pingüinos emperadores del mundo, con hasta 25.000 parejas que se reproducen año tras año. Sin embargo, esto ha cambiado en los últimos tres años.

Las imágenes de satélite estudiadas por el BAS mostraron que en 2016, un año marcado por un clima particularmente caluroso y tormentoso, «el hielo sobre el que los pingüinos crían a sus bebés cedió, matando a casi todos los pequeños», señala el informe.