El paciente, de 26 años, se llama Marcelo Díaz y tenía un tumor cerebral del tamaño de una naranja. “Los estudios mostraban que el tumor, además de ser muy grande, estaba en una zona de alto riesgo: donde se encuentran todas las funciones motoras. Eso significaba que al operarlo había que tener máximo cuidado de afectar lo menos posible al paciente”, dijo a LV7 el neurocirujano Álvaro Campero, que estuvo a cargo de la intervención.

“Planificamos hacer una resonancia magnética transoperatoria, procedimiento altamente eficaz porque permite tener una imagen real de la localización exacta del tumor en el medio de la cirugía”, explicó y agregó que “la operación, que duró entre 10 y 11 horas, se llevó a cabo la semana pasada. Primero anestesiaron al paciente y después le abrieron el cráneo para acceder al cerebro. Sacaron lo que más pudieron del tumor, pero no todo porque era necesario evitar posibles daños motores en el paciente. Ahí fue que lo trasladaron -todavía dormido- hasta el resonador magnético, con el cual pudieron ver exactamente dónde debían seguir trabajando. De vuelta en el quirófano, los médicos avanzaron con la extirpación del tumor”.

“La ventaja de hacer una resonancia en medio de la operación es que se puede comprobar en el momento el progreso del procedimiento, evitando también la re intervención”, explicó por ultimo Campero.