Si bien por la mañana el Presidente había dado por hecho que los dos partidos se jugarían con ambas hinchadas, por la tarde bajó el tono. “Dijimos que están dadas las garantías pero el que organiza es el club”, remarcó.

Primero lanzó la idea por Twitter y luego la argumentó por radio. “Acordándome de esa semifinal con River que ganamos (en 2004) y se escuchaba el silencio… Eso no es el fútbol. Hay que gritar el gol. Esta final, que nunca se va a volver a repetir, es una oportunidad histórica que tenemos que inmortalizar con un espectáculo completo, y eso incluye a la hinchada visitante. Por eso tenemos todos que comprometernos. Es una final histórica. Es único, maravilloso, irrepetible. Tenemos que demostrar que estamos cambiando y así como lo vemos en otros países del mundo tenemos que poder organizar esta final con público visitante también. Que esta final tenga todos los condimentos”, afirmó el primer mandatario en La Red.

Y agregó: “Va a ser con público visitante. Ya hablé con el jefe de Gobierno, es un hecho excepcional”. El Presidente aclaró que la decisión fue tomada por el Gobierno nacional y que no hubo comunicación previa con los dirigentes de River y Boca para conocer su preferencia. Un grave error.

Media hora después de conocido el tuit del Presidente, el ministro de Seguridad de la Ciudad, Martín Ocampo, habló con A24 y advirtió que no estaban pensando en la chance de jugar con las dos hinchadas, tal como había afirmado el día anterior. “El deseo de todos es que en algún momento se pueda jugar al fútbol con locales y visitantes, y en eso estamos trabajando todo el tiempo, pero por ahora no es factible”, dijo. Y explicó que “todavía hay muchas cosas asociadas al fútbol que todavía no han cambiado lo suficiente”. Más tarde, Ocampo tuvo que retractarse y confirmar que habrá “cuatro mil visitantes” en cada partido. También falló.

Como consecuencia de esto tuvo que aparecer la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, quien al mediodía anunció que tomarían nuevas medidas para garantizar la seguridad en los partidos, como la nominación de entradas y la revisión de los micros que lleguen a los estadios. “Macri me dijo que teníamos que tener la capacidad de mostrar que la Argentina está en condiciones de generar una convivencia. Estamos seguros de que podemos ayudar a la Ciudad a llevar esto adelante”, dijo la funcionaria. Aunque todavía no se habían dado detalles, se hablaba de un operativo con 2.000 policías por partido.

Casi al mismo tiempo empezaban los rumores sobre un nuevo cambio de día para las finales. Ahora se especulaba con los domingos 11 y 25 y de la postergación de dos fechas del campeonato local. El jueves la Conmebol había informado que de los iniciales miércoles 7 y 28 se pasaba a los sábados 10 y 24, ante la sorpresa y preocupación de la Superliga que elevó una nota de protesta a la AFA y al organismo sudamericano ya que la decisión invadía al torneo argentino y obligaba a una reprogramación.

Esa reprogramación se concretó casi al mismo tiempo en que los rumores cambiaban de viento: Boca y River no estaban de acuerdo con que hubiera visitantes. Más que un rumor. Enseguida, y no por casualidad, Mauricio Macri salió al aire en Fox Sports. “Hoy hablé con el jefe de Gobierno de la Ciudad, con la Ministro de Seguridad de la Nación (Patricia Bullrich) y el de la Ciudad (Martín Ocampo) y les damos a los clubes las garantías. Fui presidente de Boca 12 años y el que tiene la decisión de organizar el partido es el club, el que tiene la potestad es el club y nosotros les damos las garantías para que lo jueguen con visitantes”, afirmó. Ya había clima de marcha atrás en el ambiente.

“Quise poner sobre la mesa la posibilidad de que quede en el recuerdo el partido completo. Me da la sensación de que cuando el visitante mete un gol y no gritan es como que no fue gol. Es algo que le falta al espectáculo. Fue una posibilidad más que hemos puesto sobre la mesa con el Gobierno de la Ciudad con el apoyo Nacional tendrá que ver si organizativamente es una complicación o no, porque además para este partido la demanda debe ser de 500 mil ó 700 mil personas, cuántos deben estar en condiciones de querer ir a la cancha y que pueden comprar una entrada, debe ser un número gigantesco”.

Finalmente, el Presidente agregó: “Nosotros nos vamos a ocupar de darles las garantías, pero no como una imposición. No sé por qué fue visto como una imposición. Si al presidente de River le representa un problema, que lo organice como mejor le convenga”. La referencia era hacia las dudas que a la mañana había manifestado Rodolfo D’Onofrio y que comparte Daniel Angelici.

No hubo una comunicación oficial de los clubes, todavía, pero está claro: Boca y River no quieren que haya visitantes, aunque se los pida el propio Mauricio Macri.

Clarín