En el proyecto de ley que envió la bancada del MAS se reconoce como legítima la sucesión constitucional y se propone convocar a nuevas elecciones el 12 de enero de 2020

Los legisladores del Movimiento Al Socialismo (MAS) del ahora ex presidente boliviano Evo Morales presentó este miércoles ante el Senado el proyecto de Ley excepcional y transitoria para la realización de elecciones nacionales y subnacionales, un texto en el que reconoce el vacío de poder tras la salida del ex dirigente y del entonces vicepresidente, Álvaro García Linera.

En este sentido, el MAS reconoció en el texto la sucesión constitucional, el abandono de sus funciones por parte de Morales y García Linera al salir del país y, por ende, la aplicación de un mecanismo de sucesión que convirtió en “presidenta interina” a la que fuera vicepresidenta segunda de la Cámara y senadora opositora, Jeanine Áñez.

Los senadores, en la exposición de motivos recogidos en el texto -que se encuentra ahora en manos de la Comisión de Constitución de la Cámara-, han determinado que el presidente y el vicepresidente del Estado “presentaron su renuncia definitiva a la Asamblea Legislativa” y que “solicitando asilo en México (…) han hecho abandono de sus funciones”.

Asimismo, sostienen que “en cumplimiento al Artículo 169 la Constitución Política del Estado que establece la línea de sucesión constitucional presidencial, la segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores de la Asamblea Legislativa Plurinacional asumió la Presidencia de Bolivia en fecha 12 de noviembre de 2019 con el mandato de convocar a nuevas elecciones en el plazo máximo de noventa días”.

El pasado 10 de noviembre, Morales y García Linera renunciaron a sus cargos tras 21 días de presión social y manifestaciones que exigían su dimisión por presunto fraude en el marco de las elecciones generales del pasado 20 de octubre.

El proyecto de ley fue enviado este miércoles al Senado y derivado luego a la Comisión de Constitución, que ya analiza el documento junto a otra propuesta de Áñez, que también aborda la realización de nuevas elecciones, según ha informado el diario local El Deber.

La Comisión de Constitución busca consenso entre ambos proyectos para que salga un solo texto que sea el que finalmente sea sometido a debate en el pleno de la Cámara de Senadores y luego la Cámara de Diputados.

Elecciones el 12 de enero de 2020

Por otra parte, la bancada ha planteado que las elecciones generales se celebren el domingo, 12 de enero de 2020, en el marco de un proyecto que plantea la convocatoria de comicios y la elección de vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

El proyecto de ley del MAS cuenta con 17 artículos, además de cuatro disposiciones finales, y ha sido presentado en la sesión del Senado instalada este miércoles con el objetivo de avanzar hacia la aprobación de una normativa necesaria para convocar a nuevos comicios y restituir la paz en el país.

Así, los senadores plantean que se utilice el mismo padrón electoral de las elecciones de 2019, que se celebren con las mismas organizaciones políticas y alianzas que participaron recientemente y sugieren que los candidatos sean los mismo que se presentaron el 20 de octubre, aunque también podrían ser reemplazados.

Respecto a las candidaturas a presidente y vicepresidente, señalan que “serán propuestos por organizaciones políticas y alianzas en el marco de la norma vigente cumpliendo los requisitos establecidos en la Constitución Política del Estado y la legislación boliviana”.

Poco antes, el Senado ha anunciado la suspensión de la sesión, que será reinstalada este jueves a las 11.00 (hora local) “a fin de dar viabilidad al trabajo que viene desarrollando la Comisión de Constitución”.

En un comunicado, la Cámara Alta ha indicado que “por instrucciones de la presidenta de la Cámara de Senadores, se comunica a las senadoras y senadores que la continuación de la sesión convocada para hoy a las 19.00 ha sido suspendida”.

Así, ha recalcado que el motivo es “dar viabilidad al trabajo de la Comisión de Constitución, Derechos Humanos, legislación y sistema electoral”. La sesión, prevista ahora para la mañana del jueves, abordará los informes realizados por las comisiones, entre otros asuntos.

(Con información de Europa Press)

Será en caso de que no se llegue a un acuerdo en el Parlamento con el Movimiento al Socialismo (MAS), la fuerza política del ex presidente Evo Morales.

El gobierno interino de Bolivia anunció que analiza la posibilidad de convocar a elecciones por decreto en caso de que no se llegue a un acuerdo en el Parlamento con el Movimiento al Socialismo (MAS), la fuerza política del ex presidente Evo Morales.

«Si vemos que hay dificultades para poder convocar a las elecciones, una de las sugerencias que va a hacer el Ministerio de la Presidencia a la señora presidenta Jeanine Áñez es que de manera inmediata convoquemos a elecciones a través de algún otro instrumento legal», dijo el jefe de esa cartera, Jerjes Justiniano, citado por la estatal Agencia Boliviana de Información (ABI).

El gobierno de la autoproclamada presidenta Áñez busca un acuerdo parlamentario para modificar el sistema legal y poder llamar a nuevas elecciones en 90 días.

«Nuestra voluntad no es quedarnos en el Gobierno más allá del lapso que establece la Constitución», afirmó Justiniano.

Morales fue forzado a renunciar a la presidencia el 10 de noviembre pasado, cuando los mandos del Ejército le sugirieron que presente la dimisión, en medio de protestas populares y denuncias sobre presuntas irregularidades en los comicios del 20 de octubre, que le dieron la reelección en primera vuelta al líder indigenista.

Morales accedió a convocar a nuevas elecciones después de que una misión de observadores de la OEA denunciara las irregularidades electorales, pero ante el planteo militar renunció y marchó al exilio a México, contexto en el que Áñez asumió la presidencia en forma interina.

Telam

Tras su autoproclamación en una sesión del Senado sin quórum, Jeanine Áñez intentó inaugurar su poder en el país vecino con sus primeros actos de gobierno, pero solo pudo sellar una alianza con las Fuerzas Armadas en un Palacio Quemado militarizado y vallado, en el que, no obstante, se colaron los gases lacrimógenos y los gritos de las protestas.

Tras su autoproclamación en una sesión del Senado sin quórum, Jeanine Áñez intentó hoy inaugurar su poder en Bolivia con sus primeros actos de gobierno, pero solo pudo sellar una alianza con las Fuerzas Armadas en un Palacio Quemado militarizado y vallado, en el que, no obstante, se colaron los gases lacrimógenos y los gritos de las protestas.

Mientras decenas de miles de personas volvían a bajar desde la vecina ciudad de El Alto hasta el centro de La Paz, para pedir respeto a la Constitución y exigir a las nuevas personas en el poder que no permitan más actos racistas contra las comunidades indígenas, Añez armó una agenda típica de los primeros días de un gobierno: su primer mensaje oficial ante la prensa y las primeras juras de funcionarios.

Pero en Bolivia no se vive una transición de gobierno o de poder normal.

Ya la serie de barricadas y vallas -algunas más improvisadas que otras- que es necesario atravesar para llegar al Palacio Quemado, así como las constantes persianas bajas de negocios, hoteles y hasta oficinas públicas, eran símbolo suficiente de la tensión que se vive desde que Evo Morales y toda la línea sucesoria presidencial anunciaron sus renuncias y denunciaron un golpe de estado.

«Este mandato presidencial de carácter estrictamente provisional tendrá dos objetivos fundamentales: la derogación de la sentencia inconstitucional 0084/2017 de 28 de noviembre de 2017 y la convocatoria a elecciones generales en el tiempo más breve posible tal y como lo establece la Constitución», prometió Áñez frente a la prensa, en referencia al fallo que habilitó la candidatura de Morales a una tercera reelección en los comicios del mes pasado, hoy virtualmente anulados.

Áñez aseguró que tuvo que asumir «dado el vacío de poder generado por la huida de quienes perpetraron el fraude», en alusión al asilo pedido por Morales en México y a las denuncias de fraude que ayer oficializó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y que son rechazadas por la fuerza del derrocado presidente, el Movimiento al Socialismo (MAS).

Pese al discurso combativo que mostró Áñez con Morales y su gobierno, intentó avanzar en dos puntos: reivindicó la whipala, la bandera indígena, como uno de los símbolos nacionales -un reclamo que se escuchó en las manifestaciones de El Alto en los últimos días- y pidió que «los funcionarios públicos retornen inmediatamente a sus puestos y a ejercer con normalidad sus funciones dispuestas por ley».

Acto seguido, tomó juramente a la nueva cúpula de las Fuerzas Armadas en un acto marcado por los símbolos cristianos y las menciones a la Biblia, Dios, la Constitución y la patria por igual.

El plan era tomar posesión más tarde a sus primeros ministros, pero la situación afuera escalaba cada vez más y el público cívico-militar no podía seguir encerrado en el palacio presidencial.

Una vez que abrieron las puertas, los ojos de todos empezaron a picar por la nube de gas lacrimógeno que sobrevolaba la Plaza Murillo de enfrente y los gritos de las protestas se hicieron presentes.

La asunción de los diez miembros del nuevo gabinete, entonces, se postergó varias horas hasta entrada la noche.

Telam

Si bien hasta el momento no se registró «ningún inconveniente en la importación de gas natural de parte de YPFB –Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia», la empresa Integración Energética Argentina (Ieasa) pondera distintos cursos de acción.

El gobierno argentino informó que podrá recurrir a las reservas de gas natural licuado almacenado en la terminal de Escobar, retomar las importaciones a través de Chile o incrementar la provisión doméstica desde el sur del país, ante la alternativa que se interrumpa el suministro de gas natural desde Bolivia, producto de la crisis social e institucional del vecino país.

Así lo planteó el Gobierno argentino a través de la empresa Integración Energética Argentina (Ieasa), que comunicó que hasta el momento no se registró «ningún inconveniente en la importación de gas natural de parte de YPFB –Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia».

El seguimiento de la situación se realiza de manera coordinada entre la Secretaría de Energía, Ieasa, el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) y la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), de manera de poder dar rápida respuesta ante eventuales contigencias y minimizar su impacto en el sector energético.

La empresa del vecino país había comunicado que con motivo de «la creciente convulsión social» se registró la toma por parte de grupos de desconocidos del «campo Carrasco y estaciones de bombeo y compresión de hidrocarburos» y no se descartaba la posibilidad de «la toma de otras instalaciones de producción».

Por tal motivo, YPFB aseguró que se encontraba «trabajando para mitigar los efectos provicados por la situación actual» junto a las empresas YPFB Transporte, YPFB Transierra y Gas Transboliviano.

Ante la notificación, IEASA afirmó que «por el momento no se ve afectación en el suministro» de gas proveniente desde Bolivia, aunque confirmó el alerta preventivo que realizaron las autoridades de la empresa estatal boliviana que alega «causal por fuerza mayor».

La actual de importación de gas natural desde Bolivia es de 10,5 millones de metros cúbicos por día (mm3/d), los cuales brindan suministro a los clientes del norte argentino, en especial a distribuidoras y generación eléctrica, volumen acordado durante la renegociación llevada adelante en febrero que permitió reducir los 18 mm3/d del contrato inicial.

Telam