La mayoría de los casos se registran en la provincia china de Hubei, donde el virus surgió por primera vez en diciembre y luego se convirtió en una epidemia en todo el país

El saldo de la epidemia del nuevo coronavirus alcanzó los 1.765 muertos en China continental tras el fallecimiento de otras 100 personas en la provincia de Hubei (centro), según cifras oficiales publicadas este lunes.

En su actualización diaria, la Comisión de Salud provincial también informó de 1.933 casos nuevos. Este aumento pone fin a tres días consecutivos de disminución, informaron las autoridades de esta provincia, foco de la epidemia.

Al menos 70.400 personas han sido infectadas en todo el país.

La mayoría están en Hubei, donde el virus surgió por primera vez en diciembre antes de convertirse en una epidemia nacional. El número de nuevos casos en la provincia ha ido disminuyendo desde el gran aumento de la semana pasada, cuando las autoridades cambiaron sus criterios de recuento de casos para incluir a las personas diagnosticadas por imágenes de los pulmones.

Las cifras del lunes fueron alrededor de 100 más altas que las del domingo, pero aún así bajaron drásticamente las del viernes y el sábado.

Fuera de Hubei, el número de nuevos casos ha ido disminuyendo y un portavoz de la autoridad sanitaria nacional de China dijo el domingo que la disminución de las cifras era una señal de que el brote estaba siendo controlado. Sin embargo, el jefe de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido que es “imposible predecir qué dirección tomará esta epidemia”.

Los expertos internacionales han llegado a Beijing y han comenzado a reunirse con sus homólogos chinos sobre la epidemia, dijo Tedros en Twitter.

Aunque el epicentro del coronavirus está en Wuhan y la mayoría de casos se registran en China, se han detectado casos en otros países del sureste asiático, Europa y América. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la emergencia sanitaria internacional a finales de enero y ha pedido a la comunidad internacional que redoble sus esfuerzos.

Los signos comunes de infección incluyen síntomas respiratorios, fiebre, tos y dificultades para respirar. En casos más graves, la infección puede causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal e, incluso, la muerte.

Más restricciones

Las autoridades chinas han anunciado nuevas restricciones para frenar la propagación del nuevo coronavirus que incluyen la prohibición total de los desplazamientos con vehículos en la provincia de Hubei, epicentro del brote. Solo los vehículos de emergencia tendrán autorización para moverse.

Además se ha ordenado el cierre de todos los lugares públicos no esenciales, según una circular emitida por el gobierno provincial y recogida por la agencia de noticias oficial, Xinhua.

Así, unos 60 millones de personas deberán permanecer aisladas en sus hogares excepto por causas de fuerza mayor. Además una persona de cada hogar tendrá autorización para salir una vez cada tres días para comprar alimentos y productos esenciales.

La provincia se encuentra en una «etapa crítica» para controlar la epidemia y en momentos en que la situación sigue siendo «grave», de acuerdo con la circular, que anuncia además un «refuerzo» de la campaña de revisión de salud por la que los sanitarios revisan casa por casa en busca de afectados. «Nadie debe quedar fuera», ha subrayado el gobierno de Hubei.

En cuanto cualquier residente muestre síntomas como fiebre o tos, la situación debe ser comunicada de inmediato a las autoridades para que se ponga en marcha el protocolo, que prevé cuatro categorías de personas: pacientes confirmados, sospechosos de estar infectados, sus contactos cercanos y pacientes con fiebre que deberán ser atendidos y, de ser necesario, puestos en cuarentena.

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El primero de los dos centros médicos que se proyectaron para enfrentar la epidemia tiene 1.000 camas para recibir a personas infectadas por la cepa, que ya dejó más de 300 muertos.

Este lunes comenzará a funcionar con un personal de más 1.400 trabajadores sanitarios militares el nuevo hospital levantado en la ciudad de Wuhan, epicentro de contagio del nuevo coronavirus que se ha cobrado ya la vida de 304 personas en China. Las nuevas instalaciones, construidas en 10 días tendrán un total de 1.000 camas.

El Hospital Huoshenshan (Montaña del Dios Fuego), como se ha bautizado la nueva instalación, contará así con 1.400 miembros del personal médico de las fuerzas armadas: 950 trabajadores de hospitales de la Fuerza Conjunta de Apoyo Logístico de las Fuerzas Armadas y 450 más de universidades sanitarias del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea que ya se encuentran en Wuhan. Además cuenta con un equipo de 15 expertos dedicados especialmente a evitar los contagios dentro del hospital

Entre los trabajadores del nuevo hospital hay sanitarios con experiencia en la lucha contra el SARS del Hospital de Xiaotangshan de Beijing o que han participado en la misión contra el ébola en Sierra Leona y Liberia, por lo que tienen sólidos antecedentes en el tratamiento de enfermedades infecciosas

En esta ciudad los hospitales siguen desbordados. Para hacer frente a este problema, se construyen los dos nuevos hospitales. Se prevé que el segundo esté listo para el jueves.

China ya construyó en Beijing un hospital en un tiempo récord (una semana) durante la mortífera epidemia del SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) en 2003. Entonces se trató de ensamblar elementos prefabricados. Según la agencia Xinhua, el nuevo hospital edificado en Wuhan está concebido según el mismo modelo.

Un responsable de una de las empresas de construcción declaró a la agencia haber “movilizado a todos los obreros que quedaban en Wuhan”, pues muchos estaban fuera de la ciudad debido a las vacaciones del Año Nuevo chino. “Operan en equipos para garantizar el trabajo 24 horas sobre 24h”, declaró

Según el gobierno, el presupuesto para la construcción y para el material de los dos hospitales se eleva a 300 millones de yuanes (39 millones de euros, USD 43 millones).

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Los dos muertos tenían condiciones preexistentes; la cepa estaría emparentada con una que circula en murciélagosLos dos muertos tenían condiciones preexistentes; la cepa estaría emparentada con una que circula en murciélagos Fuente: AFP

Todo empezó en un mercado de mariscos. O al menos ese es el epicentro identificado por las autoridades la ciudad de Wuhan, en China. De allí habría salido un nuevo tipo de virus que infectó a 62 habitantes de la ciudad y provocó la muerte de dos de ellos, según informa la Comisión Municipal de Wuhan. Las autoridades agregaron que ocho pacientes permanecen en condición grave y 19 fueron dados de alta. Los restantes siguen internados mientras son tratados en cuarentena.

Con lo poco que se sabe actualmente de esta nueva cepa, es imposible decir cuán peligrosa es mientras se expande por la región. Sí se sabe que su tasa de mortalidad, actualmente, es de 3,2%, es decir, considerablemente menor que la del SARS (entre 14% y 15%). Además, las dos víctimas fatales tenían condiciones preexistentes.

El brote generó alarma por ser de la familia de los coronavirus, la misma del temido síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés), que apareció en China y mató a cientos de personas entre 2002 y 2003 y encendió la alarma mundial. Pero lo cierto es que la familia también incluye al resfrío común, una enfermedad con asociaciones mucho menos escalofriantes.

Además del SARS, los coronavirus tienen otro antecedente de salto a humanos, que es el síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS, por sus siglas en inglés). El primer caso de MERS fue confirmado en Arabia Saudita en 2012 y, según la OMS, tiene una tasa de mortalidad del 35%.

La Organización Mundial de Salud (OMS) no ha informado aún si el virus es transmisible entre seres humanos. La OMS confirmó que algunas de las personas infectadas dijeron no haber visitado el mercado en cuestión, pero, según AP, el Centro para Control y Prevención de Enfermedades de Wuhan reportó que la infectividad del virus -es decir, la rapidez con la que se contagia entre individuos- no es fuerte.

La secuencia del genoma del virus lo emparienta con la cepa de SARS encontrada en murciélagos. No es la primera vez que un virus salta de una especie a otra. El VIH es un virus que proviene de los chimpancés y se cree que tanto el SARS como el Ébola provienen de murciélagos.

En el caso de los coronavirus -así llamados por su aspecto bajo el microscopio-, el salto entre especies es posible porque su genoma es de ácido ribonucleico (ARN).

La inestabilidad del ARN lo hace más propenso a mutaciones durante el proceso de generación de nuevas partículas del virus. «Una de estas nuevas características puede ser la capacidad de saltar a una especie nueva», explica Juan Manuel Carballeda, investigador del Conicet especializado en virología, en conversación con LA NACION.

Según la Organización Mundial de Salud (OMS), nuevas cepas de coronavirus aparecen periódicamente en distintas áreas y se conocen varios coronavirus que circulan entre animales que aún no afectaron a seres humanos.

¿Cuándo y dónde se produce el salto? Siendo que las mutaciones ocurren por casualidad y el salto entre especies solo sucede raramente, para Carballeda es cuestión de números: «[En la zona de China] hay muchos coronavirus circulando entre animales y hay grandes concentraciones de población humana: si todo el tiempo tenemos mucha cantidad de personas en contacto con muchos animales portadores, puede ocurrir esto», dice el biólogo.

Contención
El brote comenzó justo antes del período de mayor movimiento de personas en el interior de China: las semanas previas al Año Nuevo Chino, que en 2020 cae el 25 de enero. En su primer comunicado en el que confirmó la existencia de la nueva cepa de coronavirus, la OMS aseguró que el gobierno chino estaba preparado para contener el virus y que según autoridades de ese país no sería fácilmente transmisible entre seres humanos. Además, se destacaba el logro de la rápida identificación como muestra de la capacidad de China para lidiar con nuevos brotes.

Cuando, días después, se confirmó que una mujer en Tailandia, que venía de Wuhan, estaba infectada, la OMS emitió otro comunicado. «La posibilidad de identificar casos en otros países no estaba fuera de lo esperado y da más fuerza al pedido de la OMS de monitoreo activo y preparación en otros países», decía ese texto, que también señalaba la publicación de una guía para identificar y tratar a personas infectadas.

Después de ese caso, dos más fueron identificados fuera de China: un caso adicional en Tailandia y otro en Japón, según informó Reuters. La OMS repitió en su notificación que es probable que aparezcan más casos en otros países debido a los patrones de viajes, pero se abstuvo de recomendar restricciones a aquellos, aunque sí recomendó intensificar los controles. En Estados Unidos, tres aeropuertos comenzaron a hacer chequeos de temperatura a pasajeros provenientes de Wuhan.

Más allá de estos controles, la comunicación es una parte muy importante de la contención de un virus. La sociedad debe saber qué recaudos tomar para evitar el contagio.

Sin embargo, según Carballeda, se puede ir demasiado lejos. «Hay que alertar a la sociedad, sin alarmar -explica el biólogo-. En 2009, con la epidemia de gripe (conocida como gripe porcina), hubo una sobrealarma y un estado de pánico general que no es bueno».

La OMS desarrolló una guía de preguntas y respuestas para quienes quieran informarse acerca del nuevo virus. En ella explica las precauciones «estándar» a tomar para evitar el contagio: lavarse las manos, cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, cocinar completamente la carne y los huevos y evitar, dentro de lo posible, el contacto con personas que tengan síntomas como tos y estornudos.

La comunicación también debe darse entre países y con la OMS. Según el Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos, las autoridades chinas compartieron el genoma completo del virus -2019-nCoV, oficialmente- con el Instituto Nacional de Salud (NIH) y con el portal Global Initiative on Sharing All Influenza Data.

La Nación

Para evitar la censura, un grupo de programadores publicó un repositorio en GitHub la semana pasada llamado «996.ICU», en referencia al agobiante horario de trabajo de 9 de la mañana a 9 de la noche, 6 días a la semana

Es bien sabido que los trabajadores del floreciente sector tecnológico chino están sometidos a largas jornadas laborales, sin ningún tipo de equilibrio entre el trabajo y la vida privada. Lo que es menos conocido es el nuevo método ideado para protestar contra tales condiciones: el martes pasado, un usuario de GitHub, una plataforma para compartir códigos de programación, publicó un repositorio llamado «996.ICU» que se convirtió en tendencia.

El nombre hace referencia a un dicho sobre el agobiante régimen laboral mediante el cual se espera que ciertos empleados de startups en China trabajen de 9 de la mañana a 9 de la noche, 6 días a la semana: «si trabajas 996, acabarás en la unidad de cuidados intensivos (ICU, por sus siglas en inglés)».

En lugar de código, el repositorio alberga una serie de reclamos y recomendaciones («Vete a casa a las 6 de la tarde sin sentir pena»), así como un listado de más de 150 empresas que aplican semejante horario de trabajo, como Alibaba, Huawei, Bytedance y Tencent, entre otros. «Servir a una empresa que fomenta el horario de trabajo ‘996’ normalmente implica trabajar al menos 60 horas a la semana», explica el repositorio. La publicación cita la Ley Laboral de la República Popular de China, la cual prevé horarios de trabajo de 40 horas semanales y una compensación por todo el trabajo que supere el límite establecido, con un máximo de hasta 36 horas extras por mes.

En un país donde impera la censura, resulta ingeniosa la plataforma elegida por los trabajadores para divulgar su disconformidad. Por mucho que lo desee, el gobierno no puede bloquear GitHub: las tecnológicas chinas necesitan la plataforma para compartir software. El proyecto también propone la adopción de la «licencia anti-996», que obliga a las firmas que quieran usar el software de esos proyectos a respetar las leyes laborales. Más de 90 proyectos en la plataforma adhirieron a la propuesta.

El desarrollador anónimo original publicó por primera vez la lista en la red social china V2EX, diciendo que un programa de trabajo tan intenso les impedía a los trabajadores «descansar y tener tiempo para hablar con los miembros de su familia». El proyecto se hizo viral rápidamente y se convirtió en el repositorio más compartido de GitHub el jueves. Luego fue ampliamente difundida en redes sociales chinas como Weibo y WeChat.

No es la primera vez que el clima de trabajo de las empresas chinas es objeto de debate público. En agosto del año pasado, un grupo de doce ejecutivos y expertos en recursos humanos norteamericanos que viajaron a Beijing con el objetivo de entender las causas detrás del extraordinario crecimiento de la economía china en las últimas dos décadas descubrieron que sus pares chinos «están dispuestos a hacer lo que sea para ganar» sin importar si ello significa enormes sacrificios y calendarios laborales que representan un castigo sobre la población.

Sin embargo, el detonante del debate público fue propiciado por comentarios de los mismos ejecutivos chinos que fomentan el horario laboral en cuestión. El lunes pasado, el fundador de Alibaba, Jack Ma, dijo que los empelados chinos deberían estar agradecidos por tener la oportunidad de trabajar bajo el régimen laboral 996. «Si entras en Alibaba, tienes que estar dispuesto a trabajar 12 horas al día. Si no, ¿para qué vienes? No necesitamos a los que trabajan ocho horas cómodamente», dijo públicamente Ma.

Sus dichos fueron corroborados por Richard Liu, presidente del otro gigante de comercio electrónico JD.com, quien consideró que su empresa se había llenado de holgazanes por los cual no sentía ninguna simpatía, en medio de rumores de que la compañía está planeando despedir a 12.000 empleados que no «trabajan duramente», según un correo electrónico interno de la firma que fue filtrado.

Las declaraciones de los empresarios fueron recibidas por oleadas de indignación. «En las compañías de software de Shanghai estos días no se habla de otra cosa», dijo a El País un analista de datos, señalando que a pesar de que los comentarios describen prácticas de trabajo normales en China, es la primera vez que las empresas las defienden abiertamente en público. «Hasta ahora nadie decía directamente que había que cumplir. La presión estaba ahí, pero funcionaba por insinuaciones, por sobreentendidos», agregó.

Aunque las críticas han tenido un amplio eco, no todos los trabajadores del sector están de acuerdo con los reclamos. Amber Qi, una joven empelada de una empresa de robótica en Cantón, trabaja cada día de diez a diez, seis o siete días a la semana. «No me importa trabajar tantas horas. Me gusta el equipo que formamos en la empresa», dijo.

Infobae