Así lo anunció la Conmebol. El partido será el 23 de noviembre a las 17.30 en el estadio de Universitario.

La Conmebol definió, luego de un largo debate, que Lima sea la nueva sede de la final única de la Copa Libertadores entre River, defensor del título, y Flamengo, de Brasil, en reemplazo de Santiago de Chile, afectada por una severa crisis socio-política.

El ente sudamericano confirmó, vía comunicado, que la capital peruana albergará la definición del máximo certamen continental el sábado 23 de noviembre desde las 17.30, hora local (19.30 de Argentina).

Pese a que no dio precisiones sobre el estadio, el titular de la Federación Peruana de Fútbol, Agustín Lozano, aseguró a Fox Sports que se disputará en el estadio Monumental de Universitario.

«Nuevas circunstancias de fuerza mayor y orden público, analizadas y evaluadas con prudencia, considerando la seguridad de los jugadores, del público y de las delegaciones, motivaron la decisión de llevar la final de la Copa Libertadores 2019 a Lima, Perú, y mantener la fecha del 23 de noviembre», apunta el comunicado de Conmebol.

Según Conmebol, la elección de la ciudad se apoyó «en el ofrecimiento del gobierno del Perú y en las garantías de seguridad que ha dado».

La decisión fue consensuada con los presidentes de River y Flamengo, Rodolfo D’Onofrio y Rodolfo Landim, respecivamente, junto con las asociaciones de Argentina (con Claudio Tapia, que llegó en muletas a Paraguay tras ser operado de la rótula de la rodilla derecha), Brasil y Chile.

Conmebol agradeció al gobierno chileno, que hasta último momento intentó retener la plaza a pesar de la crisis social y política por la que atraviesa el país, por la «activa colaboración» en la final única de la Copa Libertadores, y le deseó «paz y buena voluntad».

La negociación comenzó a las 14.30 en las oficinas de la Conmebol en Luque, Paraguay, con la decisión terminante de suprimir a Chile como sede, e incluyó un cuarto intermedio después de cinco horas.

Durante ese período se barajaron distintas ciudades como posibles receptoras para organizar la final única de Copa Libertadores. Por momentos se vivieron instantes de confusión con informaciones de distinta índole desde Argentina, Paraguay y Colombia.

Asunción, con «La Nueva Olla», de Cerro Porteño, surgió como primera alternativa.

Ese estadio recibirá el próximo sábado a Colón. de Santa Fe, e Independiente del Valle, de Ecuador, por la final de la Copa Sudamericana, y se perfilaba como máximo candidato.

El Estadio Nacional de Chile, ratificado como el escenario para la final de la Copa LibertadoresEl Estadio Nacional de Chile, ratificado como el escenario para la final de la Copa Libertadores Crédito:
En Chile no cesa la convulsión social. Las manifestaciones y los incidentes contra el gobierno obligaron a la suspensión de la realización en ese país de la COP25 y de la APEC, las dos reuniones multilaterales más importantes que se iban a efectuar antes de fin de año. Sin embargo, no corre peligro la realización de la final de la Copa Libertadores entre River y Flamengo, prevista para el sábado 23 de noviembre en el Estadio Nacional, desde las 17.30.

La ratificación del duelo decisivo llegó en las palabras de la ministra de Deportes trasandina, Cecilia Pérez: «Le he comunicado a Alejandro Domínguez (presidente de la Conmebol) a nombre del presidente de Chile, Sebastián Piñera, nuestra firme voluntad y compromiso de realizar la final de la Copa Libertadores en nuestro país. Será una fiesta deportiva», manifestó este miércoles, en rueda de prensa.

A pesar de la derrota por la mínima diferencia en la Bombonera, el Millonario avanzó al partido decisivo por la ventaja lograda en el Monumental. Jan Hurtado le había dado las esperanzas al equipo de Alfaro

El imponente marco fue una muestra del partido histórico que se vivió en la Bombonera. La revancha de la semifinal de la Copa Libertadores volvió a tener el espectáculo más atractivo del continente: el Superclásico.

Los fuegos artificiales, papelitos y globos pasaron al olvido cuando la pelota comenzó rodar por el Alberto J Armando. Tras 15 minutos de demora, Wanchope Ábila tocó para Carlos Tevez y Boca dio el puntapié inicial en el apasionante compromiso frente a River.

Con una propuesta más ofensiva que la empleada en Núñez, el Xeneize intentó adueñarse de la pelota a través de la velocidad de Eduardo Salvio, y la jerarquía individual de sus delanteros. Sin embargo, los contragolpes liderados por Milton Casco y Nicolás De La Cruz conformaban una preocupación constante en Gustavo Alfaro.

La vía aérea fue el primer recurso que aplicó el dueño de casa para lastimar al Millonario. La potencia del ex Huracán y los anticipos de Emmanuel Mas fueron los argumentos más sólidos para amenazar a Franco Armani. En cambio, los de la Banda se animaban a apostar por disparos tímidos de media distancia que no le generaban ningún inconveniente a Esteban Andrada.

El estadio se vino abajo cuando Eduardo Salvio marcó el primero de la noche. El bloque de cemento tembló ante el grito generalizado de Boca, pero una mano de Mas en la jugada previa invalidó la acción. El rostro de resignación del Toto reflejó el sentimiento colectivo que se vivió en la Bombonera.

Las dudas de Andrada y las imprecisiones en la última línea reflejaban la angustia con la que se vivió el partido. Una clara ocasión desperdiciada por el atacante uruguayo fue una muestra de la vulnerable defensa xeneize. Mientras tanto, los de arriba continuaban lastimando con la pelota parada y en la situación más compleja para Armani, Enzo Pérez desacomodó al arquero con un despeje fallido que de milagro no fue gol. La primera etapa se terminó sin emociones.

En la reanudación del pleito una distracción de la defensa de River le dio la posibilidad a Wanchope Ábila de celebrar el 1 a 0, pero la demora del delantero facilitó la tarea de Martínez Quarta para desactivar el peligro. Una situación similar a la que tuvo Mac Allister dentro del área chica, pero una definición ancha se diluyó en una confusión que Wilton Sampaio terminó resolviendo con un supuesto fuera de juego.

Como el tiempo se consumía, Alfaro decidió reemplazar a Almendra y Ábila por Hurtado y Mauro Zárate para tener mayor peso ofensivo. Así, el ex Vélez apeló a su individualidad para probar la resistencia de Armani con dos remates de media distancia. El único problema para Boca era la falta de marca en la mitad de la cancha, un factor que quiso capitalizar River.

Con un esquema más abierto, Gallardo sacó a Borre por Pratto para tener más oxígeno en la estocada final. Además, con el ingreso de Paulo Díaz (por Milton Casco) buscó ganar mayores recursos en la pelota parada.

Sin embargo, cuando faltaban 10 minutos para el cierre del encuentro la única arma que supo usar Boca llegó a la red. Un centro que llegó a la cabeza de Lisandro López recorrió toda la zona millonaria y, después de una aparición de Zárate que obstruyó la acción, Jan Hurtado la empujó hasta el fondo de la red. El grito de desahogo cargó de suspenso al desenlace del duelo.

El sufrimiento inesperado de River se basó en el sacrificio constante de su rival. Fue un partido incómodo para el Millonario, que estuvo muy por debajo del nivel que acostumbra. El combinado de Marcelo Gallardo logró la clasificación por la producción que deslizó en Núñez. Probablemente el 23 de noviembre en Santiago de Chile, los de Napoleón mostrarán una cara distinta para volver a conquistar el continente. Para ello deberá superar al Gremio o Flamengo

Formaciones

Boca: Esteban Andrada; Julio Buffarini, Lisandro López, Carlos Izquierdoz, Emmanuel Mas; Eduardo Salvio, Iván Marcone, Agustín Almendra, Alexis Mac Allister; Carlos Tevez y Ramón Ábila. DT: Gustavo Alfaro.

River: Franco Armani, Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Javier Pinola, Milton Casco; Nicolás de la Cruz, Enzo Pérez, Exequiel Palacios, Ignacio Fernández; Matías Suárez y Rafael Borré. DT: Marcelo Gallardo.

Infobae

River recibe a Cruzeiro de Brasil, en un partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores en el que el actual campeón de América sufrirá algunas ausencias importantes.
También sufrirá una baja el equipo de Belo Horizonte, de discreta actuación en el torneo brasileño. El partido se disputa este martes en el estadio Monumental desde las 19.15, con el arbitraje del chileno Julio Bascuñán.

El club de Núñez afrontará su segundo partido oficial luego de la pretemporada de invierno que realizó en Estados Unidos, donde derrotó a América y Chivas de México en sendos amistosos. River tuvo su primer desafío el pasado martes 16 de julio, cuando consiguió el pase -ajustado- a los octavos de final de la Copa Argentina en el triunfo por penales ante Gimnasia de Mendoza.

La victoria ante los mendocinos le sirvió al entrenador Marcelo Gallardo para pulir detalles en una formación sin Franco Armani, Lucas Pratto y Milton Casco y que también registró la lesión de Leonardo Ponzio por una contractura en el aductor derecho que mañana lo relegará al banco de los suplentes.

Reaparecerán Armani y el delantero cordobés Matías Suárez, luego de sus participaciones en la Copa América, Casco y Rafael Santos Borré no serán de la partida por estar suspendidos. Pratto, uno de los héroes en los duelos ante Boca en la Superfinal del año pasado y la reciente Recopa Sudamericana ante Atlético Paranaense, trabaja a contrarreloj recuperado de una fisura en el sacro que lo obligó a un mes de reposo deportivo. Gallardo lo reemplazó con Julián Álvarez en las últimas prácticas y como titular ante los mendocinos en San Luis. Todo indica que el juvenil jugará desde el arranque ante Cruzeiro.

El «Millonario» disputará su primer compromiso oficial del segundo semestre en el Monumental. El último juego fue ante otro equipo brasileño, Atlético Paranaense, con la obtención de la Recopa Sudamericana con su victoria por 3 a 0. River tendrá un adversario que hasta 2015 lo superó en instancias decisivas como las finales de la Copa Libertadores 1976 y Supercopa 1991, y la Recopa 1998.

La última visita de Cruzeiro se produjo el 21 de mayo de 2015 con el éxito brasileño por 1 a 0 con gol de Marcos Antonio da Silva. En la revancha, River se desquitó con el 3 a 0 en el Mineirao para el acceso a las semifinales.

Cruzeiro tiene más rodaje que River, pero con un presente discreto en el torneo brasileño, a tal punto que pelea por la permanencia. El equipo de Belo Horizonte sufrirá la baja de su goleador Fred quien presentó un cuadro febril antes del viaje a la Argentina, pero contará con el volante Thiago Neves quien se recuperó de una lesión muscular. El DT de Cruzeiro, Mano Menezes, dijo en rueda de prensa que frente a River será «un partido que va a exigir el ‘110’ por ciento de todo el mundo».

Historial River-Cruzeiro
Por Copa Libertadores, River y Cruzeiro se enfrentaron cinco veces con tres triunfos para los brasileños y dos para el club de Núñez. El historial general también es desfavorable para River con cuatro victorias y nueve derrotas.

Posibles formaciones
River: Franco Armani; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Javier Pinola y Fabrizio Angileri; Enzo Pérez; Ignacio Fernández, Nicolás De La Cruz y Exequiel Palacios; Julián Álvarez y Matías Suárez. DT: Marcelo Gallardo.
Cruzeiro: Fabio; Luis Manuel Orejuela, Leo, Dedé, Egidio; Henrique, Lucas Romero, Robinho, Thiago Neves; Marquinhos Gabriel y Pedro Rocha. DT: Mano Menezes.
Árbitro: Julio Bascuñán (Chile)
Estadio: Antonio V. Liberti
Hora: 19.15

El «Millonario», sin Franco Armani, le ganó al conjunto peruano conducido por Miguel Ángel Russo con goles de Matías Suárez, Martínez Quarta y De La Cruz (Lucas Pratto erró un penal).

River logró una victoria importante para acomodarse en el Grupo A de la Copa Libertadores: goleó 3 a 0 al colista Alianza Lima con goles de Matías Suárez a los 15 minutos del primer tiempo, Lucas Martínez Quarta a los 9′ del complemento y Nicolás de la Cruz sobre el final del encuentro.

El Millonario cumplió con un muy buen partido. Sin sufrir sobresaltos de parte del conjunto peruano, el equipo de Marcelo Gallardo se asentó rápidamente al juego, pese a que se llevó a cabo en un clima enrarecido por la falta de público en el estadio Monumental, por la sanción impuesta por Conmebol a raíz de los incidentes del 24 de noviembre en la final trunca ante Boca.

El gol llegó a los 15 minutos, tras una gran jugada colectiva que terminó con Nicolás De La Cruz habilitando de manera precisa a Matías Suárez, quien enganchó y definió frente al arco.

La ventaja del «Millonario» fue más que merecida y lo confirmó en los minutos siguientes con buenas circulaciones que terminaron en chances concretas de gol. Luego de varios toques de primera, otra vez, De La Cruz estuvo al frente del ataque y tras un remate que dejó un rebote, Pratto erró el gol con un disparo defectuoso desde la medialuna.

A los 23, el «Oso» tuvo su revancha con un penal. Sin embargo, la pelota terminó por encima del travesaño. Esa acción previa que derivó en la pena máxima fue mediante un gran despliegue físico de Gonzalo Montiel y otra intervención clave de De La Cruz, a esta altura una de las figuras de River. El uruguayo recibió la falta de Duclos que generó el claro penal sancionado por el paraguayo Mario Díaz de Vivar.

Pratto contó con otras posibilidades para aumentar, ambos remates se fueron cerca del arco, y Alianza Lima recién pudo acercarse a la valla de Germán Lux mediante un disparo muy bueno de Kevin Quevedo. Poco para destacar del elenco peruano, que estaba obligado a ganar para mantener sus mínimas chances de clasificación a la próxima ronda.

En el complemento, River continuó con la misma tónica. Al minuto ya contó con una gran chance, mediante un remate de Gonzalo Montiel que salió apenas desviado. Pese a la superioridad del «Millonario» y al poco peligro que llevó Alianza Lima al arco de Lux, el resultado hasta ese momento era corto. Esto también lo percibió Gallardo, quien se mostró enérgico al dar las indicaciones desde el banco de los suplentes.

Esto lo notaron los futbolistas que lograron el segundo gol tranquilizador mediante un soberbio cabezazo de Lucas Martínez Quarta a los 9 minutos. River pudo aumentar después con una gran jugada colectiva entre De La Cruz y Matías Suárez, quien habilitó con un exquisito taco para que el uruguayo no alcanzara a definir.

Por el Grupo A de la Copa Libertadores, el conjunto de Marcelo Gallardo exhibió mayor decisión en la segunda parte y consiguió el empate gracias a un gran gol de tiro libre de Nicolás de la Cruz

River se repuso de una desventaja de dos goles e igualó 2-2 ante el Inter en Porto Alegre, por la tercera fecha del Grupo A de la Copa Libertadores. El «Millonario» padeció el primer tiempo, pero logró descontar antes del descanso y, con los cambios que dispuso Gallardo en la segunda parte, marcó el empate y dejó una mejor imagen que su adversario.

Nicolás López y Edenilson convirtieron para el elenco local, mientras que Lucas Pratto -de penal- y Nicolás de la Cruz -de tiro libre- firmaron las conquistas del conjunto de Núñez.

El empate dejó a River tercero en el Grupo A, con tres unidades, una menos que Palestino, sin embargo, teniendo en cuenta cómo se dio el desarrollo del duelo, no fue un mal resultado para el campeón defensor del certamen.

River redondeó buenos primeros minutos, con la habitual presión extendida y coordinada, recuperando la pelota en campo ofensivo y forzando al local a la salida larga. Así, contuvo al Inter y hasta contó con un interesante remate de Ignacio Fernández que se desvió y pasó cerca del travesaño.

Sin embargo, Andrés D’Alessandro, surgido de la cantera «millonaria», fue la llave para que Inter lograse salir del asedio. Con sus cambios de frente, fue convidando a los laterales a que salieran, nutrió mejor la mitad de cancha y comenzó a inquietar.

A los 17′, una acción que inició el Cabezón D’Alessandro, derivó en un remate defectuoso por izquierda, que desvió Nicolás López para el 1-0.

River buscó salir, con Nacho Fernández como el hombre más lúcido y la conducción de los centrales. Pero se topó con un adversario plenamente concentrado, preparado para usufructuar cualquier desliz de River. Sucedió a los 30 minutos. Edenilson robó la pelota en mitad de campo y aceleró. Apenas lo alcanzó Pinola, que no llegó a cruzar: 2-0.

A partir de allí empezó a jugar su partido el árbitro Esteban Ostojich. A los 37 minutos, no sancionó un evidente penal a Bruno Zuculini. Inmediatamente, compensó sancionando un tiro libre inexistente en el borde del área. De ese ejecución, Edenilson saltó en la barrera con el brazo extendido, en posición antinatural. Y Lucas Pratto pateó con pericia su oportunidad y descontó.

Gallardo no dudó en mover el banco de suplentes en el entretiempo: apostó a Camilo Mayada y Nicolás de la Cruz por Martínez Quarta y Ferreira. Inter le cedió peligrosamente el terreno a River, que no generó una catarata de situaciones de riesgo, pero merodeó el área. Luego, llegó el turno de Matías Suárez por Borré, reforzando el concepto: más asociación. En una pared trunca por infracción en la puerta del área, De la Cruz se hizo cargo del tiro libre. Y lo pateó como Quintero: ubicó la pelota en el ángulo, para marcar el 2-2.

Terminó dejando una mejor imagen el «Millonario». No avasalló a Inter, pero al menos dejó la sensación de que el control remoto del partido quedó en sus manos a partir de las modificaciones, con el segundo aire. Marcelo Gallardo no llega con el equipo en las mejores condiciones físicas para afrontar el partido. El pasado fin de semana, después del triunfo ante Talleres 2-0 por la Superliga, se conoció que Franco Armani sufrió un desgarro en el bíceps femoral de la pierna derecha.

Además, por distintas lesiones, tampoco fueron de la partida Milton Casco, Exequiel Palacios, Juan Fernando Quintero e Ignacio Scocco. Pero logró acomodarse y remontar el resultado ante un equipo con capacidad para llegar lejos en la competencia. No es poco.

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El «Xeneize» ganó 3 a 0 con goles de Marco Pérez, en contra, Darío Benedetto y Mauro Zárate. El conjunto de Gustavo Alfaro, que venía de empatar en la altura de Cochabamba ante Jorge Wilstermann, lidera su zona

En la Bombonera, Boca goleó 3 a 0 a Deportes Tolima con goles de Marco Pérez en contra, a los 3 minutos del complemento, Darío Benedetto (11′) y Mauro Zárate (15′). Con este triunfo, el «Xeneize» lidera el Grupo G de la Copa Libertadores.

El primer tiempo de Boca no fue bueno. Deportes Tolima, con muy poco, lo controló y en varios pasajes de la etapa lo complicó mediante remates desde media distancia. El tándem Carlos Tevez y Mauro Zárate no funcionó en el «Xeneize», que se mostró partido en el medio y cada avance del equipo colombiano lo sufrió en el retroceso.

En el complemento, el «Xeneize» tuvo una cara totalmente diferente y en quince minutos ya goleaba 3 a 0. Mauro Zárate fue clave en la levantada anímica y futbolística del equipo. Carlos Tevez y compañía se contagió del empuje del ex delantero de Vélez y todo Boca creció. El final fue muy similar el último encuentro contra San Lorenzo, también con victoria 3 a 0, y con momentos de alto vuelo.

En el inicio del partido, el ataque del equipo de Gustavo Alfaro se volcó por el sector derecho donde se ubicó Sebastián Villa, que arrancó bien pero con el correr de los minutos se pinchó al igual que el resto de sus compañeros. Sin embargo, la jugada más clara de Boca nació tras una gran jugada personal del colombiano, quien dejó en el camino a dos rivales y descargó para Darío Benedetto. En posición de nueve, el «Pipa» definió forzado y a las manos del arquero

Depotes Tolima avisó a los dos minutos tras un mal cruce de Carlos Izquierdoz que terminó con un centro de Marco Pérez al corazón del área y Omar Albornoz cruzó la pelota, que se fue apenas desviada. Esteban Andrada estuvo a punto de cometerle penal.

El equipo colombiano apostó al contragolpe. Marcone y Nandez se vieron superados por la velocidad de la visita, sobre todo cuando el uruguayo intentó cargarse la generación de juego, frente a la notoria ausencia de Zárate y Tevez.

A los 8′, otra buena situación para Tolima. Luego de un córner lanzado por Luis González, la pelota le quedó a Danovis Banguero para un remate forzado sobre la salida de Emmanuel Mas, que rozó y generó que la pelota impactara en el palo.

Los primeros signos de reacción de Boca se vieron promediando la etapa. A los 23′, una buena jugada colectiva que terminó con una gran habilitación de Zárate para Tevez. Sin embargo, el capitán demoró mucho en rematar dentro del área. Buscó una descarga con Mas, pero el lateral también definió mal.

Boca recuperó la pelota muy atrás y en cada ataque debió dar muchos pases. Por tal motivo, no generó sorpresa en el equipo rival. Una nueva jugada clara para el «Xeneize» fue tras un centro de Izquierdoz, que tomó un rebote luego de una pelota parada mal entregada por Tevez, y Lisandro López la peinó. La pelota quedó en el techo del arco.

Hasta que llegó la jugada más clara para Boca del primer tiempo. A los 38′, Villa enganchó de derecha a izquierda en velocidad, dejó a dos rivales en el camino y descargó perfecto para Benedetto, quien remató forzado a las manos del arquero. La etapa terminó con un disparo de Albornoz que tapó bien Andrada, luego de un yerro de Buffarini.

En el complemento, Boca salió con todo y en apenas quince minutos ya goleaba 3 a 0. A los tres minutos, Mauro Zárate generó una falta gracias a su gambeta y cobró el tiro libre. El ex Vélez remató fuerte y Marco Pérez cabeceó en su propia valla.

A los 11′, Darío Benedetto amplió la ventaja tras un centro preciso de Emmanuel Mas y mediante un soberbio cabezazo. En tanto, a los 15′, un ataque veloz encabezado por Carlos Tevez, con pared incluida con Sebastián Villa, terminó en el gol de Mauro Zárate, para el 3 a 0 final.

Los últimos minutos del partido fueron con un amplio dominio de Boca y total desesperación de Deportes Tolima, que se cargó muchas tarjetas. Los toques de primera generaron que la gente ovacionara al equipo en varias oportunidades. Como se dijo, la figura del capitán Tevez creció junto a Mauro Zárate y con el ingreso de Bebelo Reynoso aún más.

Tras lograr el tercer puesto en el Mundial de Clubes, el plantel de River regresó a la Argentina y, tras aterrizar en Ezeiza, tuvo su fiesta en el estadio Monumental, junto a sus hinchas, los que pudieron viajar a Madrid y los que no, para celebrar la obtención de la Copa Libertadores de América, ganada el pasado 9 de diciembre en aquella final disputada ante Boca Juniors en el Santiago Bernabéu.

Con alfombra roja, con lluvia de ovaciones, con vuelta olímpica a bordo del micro descapotable por la pista de atletismo de un Monumental repleto. Y, lógico, con cargadas al clásico adversario, víctima en la definición que había quedado trunca el 24 de noviembre. Una comunión rojiblanca, la coronación perfecta para un título que para River tuvo todos los condimentos.

«Gracias, por esta alegría, por ganarle a Boca, y salir campeón», fue la canción que acompañó al plantel en la medida que fue recorriendo la alfombra roja dispuesta dentro del campo de juego. Uno a uno, los futbolistas se fueron bañando en emoción. El primero en asomar por el túnel fue Nahuel Gallardo, el hijo del gran ídolo, que en la anterior conquista, en 2015 estaba en Inferiores, y hoy se dio el gusto de disfrutar la fiesta como un integrante más del plantel. Junto a él salieron varias promesas de la cantera. Luego, aparecieron el paraguayo Moreira, Lucas Martínez Quarta y Milton Casco, quien se ganó una de las primeras grandes ovaciones de la noche.

Los ausentes, Rafael Santos Borré, Franco Armani y Juanfer Quintero, quienes viajaron directamente a Colombia, también fueron nombrados para que estallara el estadio con su sólo mención. A la distancia, habrán vibrado con la enorme celebración.

Una enorme explosión brotó con el ingreso de Gonzalo Martínez. Desde todos los sectores del estadio atronó el hit ya transformado en clásico, «el Pity Martínez, qué loco que está», y sus propios compañeros se sumaron al coro. Una despedida inolvidable para el mediocampista ofensivo, que parte hacia el Atlanta United de la MLS con una música inolvidable en sus oídos.

Los fuegos artificiales acompañaron la vuelta olímpica, en el micro descapotable especialmente acondicionado para la ocasión. «River campeón, el más grande de la historia», rezaba el ploteo.

También hubo lugar para la recreación del 3-1 de Gonzalo Martínez a Boca, el de la corrida solitaria, ya sin la resistencia de Esteban Andrada. Goycochea efectuó el rechazo que disparó la carrera por el carril iluminado, aunque hay que decir que no resultó fidedigna: una horda de niños acompañó al Pity en el sprint, y uno de ellos le «robó» la pelota y definió. De todos modos, el ex Huracán se acercó a la red y lo gritó, junto a su hija, junto a la preciada Libertadores.

Desde muy temprano, mucho antes de las 15.30, horario designado para la apertura de puertas (que se terminó dando casi media hora después), los fanáticos se fueron reuniendo cerca del estadio para poder acceder a su lugar en las tribunas. La demora generó algunos empujones y corridas, pero enseguida se impuso el clima festivo.

El cotillón fue una de las vedettes de la jornada: las caretas de Pity Martínez y Marcelo Gallardo, resultaron la carta ganadora de los vendedores ambulantes, que las comerciaron a 50 pesos cada una. También hubo caretas de Darío Benedetto, con la «burla» en el gol a Gonzalo Montiel en el 1-0 parcial de la Superfinal, que luego se transformó en meme. En los alrededores, los carteles publicitarios amanecieron con afiches con la banda roja cruzada y la silueta de la Copa Libertadores en el centro.

Venció 3-1 a Boca en Madrid y levantó el trofeo por cuarta vez en la historia. Con goles de Pratto, Quinteros y Martínez, los dirigidos por Gallardo revirtieron el tanto inicial de Benedetto y festejaron a lo grande.

River escribió una de las páginas más importantes de su historia, al conseguir su cuarta Copa Libertadores de América, dando vuelta el resultado frente a Boca en alargue y ganando por 3 a 1 la revancha de la final, que se disputó en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.

Darío Benedetto puso en ventaja a Boca, a los 44 minutos del primer tiempo, mientras que Lucas Pratto alcanzó la igualdad para el elenco de Núñez, a los 22 del complemento.

En la segunda etapa del tiempo extra, después de un empate 1-1 en 90 minutos de juego, Juan Fernando Quintero, a los 3 minutos, y Gonzalo Martínez, a los 16, sellaron la victoria de River.

El conjunto boquense fue mejor en el primer tiempo, con un esquema cerrado, casi sin fisuras y generando peligro, sobre todo en la pelota parada.

En tanto, River mejoró ostensiblemente en el segundo tiempo, el ingreso de Quintero le dio más vuelo y logró una merecida igualdad.

Así fueron al suplementario, período en el que la expulsión del mediocampista colombiano Wilmar Barrios, a los dos minutos, modificó la estructura del partido.

Otro colombiano como Quintero fue el encargado de romper la igualdad con un soberbio zurdazo a los cinco minutos del segundo tiempo del alargue.

Y con Boca desesperado por el empate, «Pity» Martínez corrió al arco vacío y liquidó la historia para hacer delirar a los hinchas «millonarios».

De esta forma, River logró su cuarta Copa Libertadores, segunda bajo el mandato de Marcelo Gallardo, que se suma a las de 2015, 1996 y 1986.

Dos fuertes faltas por lado en el inicio, Pratto sobre Pablo Pérez y Lisandro Magallán sobre Ignacio Fernández, fueron un anuncio de lo que se vería sobre el césped del Santiago Bernabéu: pierna fuerte y fricción.

Así fue que en los primeros minutos abundaron las imprecisiones, con mucho nerviosismo y pases desacertados, sin acertar a los compañeros y muchas veces sin acertar siquiera la cancha.

En cuanto a los planteos, Boca parecía seguro de abroquelarse, con un esquema compacto, buscando que River no despliegue su juego, algo que el conjunto «millonario» parecía no poder resolver en el inicio.

Jugados 9 minutos, Jonatan Maidana despejó con lo justo y envió la pelota por la línea de fondo, tras un centro de Lucas Olaza. El colombiano Sebastián Villa lanzó el tiro de esquina, la pelota sobró en el primer palo y le quedó a Pablo Pérez, solo, pero su remate, forzado, salió a las manos de Franco Armani.

Con el correr de los minutos, el juego siguió sin aparecer y todo parecía remitirse a la pelota parada, algo que casi aprovecha River, a los 19, con un córner corto de «Pity» Martínez para «Nacho» Fernández, aunque su zurdazo se fue muy lejos.

Cuando el reloj marcaba 27 minutos, Maidana comprometió a Leonardo Ponzio con un pase largo, el capitán de River se tiró contra Nahitan Nández y pareció sacarle limpiamente la pelota, pero el árbitro uruguayo Andrés Cunha cobró tiro libre para Boca en la puerta del área.

La peligrosa falta, ejecutada por Benedetto, pegó en la barrera, la pelota le quedo a Pérez y el capitán «boquense» sacó un derechazo cruzado que fue salvado con lo justo por Milton Casco.

Cuando la primera parte se terminaba, Boca logró sacar una rápida contra, iniciada curiosamente por una doble falla, de Andrada y Julio Buffarini.

River estaba mal parado. Nández puso un preciso pase profundo para Benedetto, Javier Pinola calculó mal, «Pipa» dejó en el camino a Maidana con un amague y definió con categoría ante la salida de Armani, logrando el 1 a 0.

Ya en el complemento, Boca se cerró aún más atrás, cediendo totalmente la iniciativa a River, que llegó con peligro a los 3 minutos, con un remate a colocar de «Nacho» Fernández, que pasó muy cerca.

Si bien River ya manejaba el balón, el ingreso del colombiano Quintero le dio más claridad y frescura, y a partir de sus pies el elenco de Núñez se hizo más peligroso.

A los 10 minutos se produjo una acción polémica, cuando el arquero «xeneize» Esteban Andrada salió a cortar y chocó con Pratto, jugada en la que Cunha cobró tiro libre para Boca, mientras los futbolistas de River pedían penal.

Y en ese contexto de supremacía riverplatenese llegó el empate, a través de una muy buena combinación ofensiva entre «Nacho» Fernández y Exequiel Palacios, rubricada por una precisa definición de Pratto desde el punto del penal.

Tras la igualdad, River bajó un poco el ritmo y Boca pudo llevar otra vez el partido a la mitad de la cancha, los 90 minutos reglamentarios terminaron en paridad y la definición pasó al alargue.

Apenas empezado el primer tiempo suplementario llegó una jugada que terminaría siendo decisiva para el desarrollo: la expulsión de Barrios.

El colombiano fue con vehemencia a disputar el balón con Palacios y no pareció cometer infracción, pero el juez uruguayo Cunha consideró lo contrario, le mostró la segunda amarilla y lo echó del campo de juego.

Con un futbolista menos, a Boca el partido se le hizo cuesta arriba, se metió aún más atrás para aguantar ante un River que redoblaba los esfuerzos para evitar los penales.

Y empezó a lograrlo a los tres minutos del segundo suplementario, cuando Andrada dejó corto un balón con los puños, Boca retrocedió mal, River combinó en ataque y Quintero logró el segundo gol con un formidable zurdazo a un ángulo, ante la mirada de Pavón, que pudo hacer algo más para cerrarlo.

El tanto del volante «cafetero» impactó de lleno en el ánimo boquense, el equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto mandó a todos sus hombres al ataque y hasta Andrada empezó a ir a buscar al área rival en la pelota parada.

Y como si los problemas para Boca no fuesen suficientes, Fernando Gago se lesionó solo a cinco minutos del final, dejando al equipo con nueve hombres, ya que los cambios estaban agotados.

Pese a todo esto, sobre el final casi llega el empate, en un despeje defectuoso de la defensa «millonaria», tomado por Jara, cuyo remate se desvió en un rival y pegó en el palo.

Ya en tiempo de descuento, y con todo Boca jugado en ataque, River sacó la contra, Martínez corrió desde la mitad de la cancha en soledad y empujó el balón al fondo de la red, marcando el tercero y definitivo gol para desatar el delirio de los hinchas «millonarios».

«Xeneizes» y «Millonarios» se verán las caras en el Santiago Bernabéu el domingo 9 de diciembre desde las 16.30 (hora argentina)

Después de las idas y vueltas entre la Conmebol y los representantes del fútbol argentino, se cerró y el duelo se celebrará en España: el estadio Santiago Bernabéu fue aprobado para albergar la Superfinal entre los River y Boca.

En las últimas horas también había acuerdo para que el Superclásico se disputara en Miami, sin embargo, las fuerzas de seguridad locales no dieron su aprobación y la posibilidad se cayó.

Tras la negativa de jugarse en Argentina porque «no estaban dadas las condiciones», según las palabras de Alejandro Domínguez, titular de la Conmebol, y de que se fueran descartando escenarios como Asunción, Miami o Doha, la Real Federación de Fútbol de España y el Real Madrid dieron el visto bueno para albergar tamaño encuentro.

La predisposición es total: Pedro Sánchez Castejón, presidente del gobierno español, publicó en su cuenta de Twitter que «España está dispuesta a organizar la final de la Copa Libertadores entre el Boca Juniors y el River Plate. Las FCSE y los servicios implicados, con amplia experiencia en dispositivos de este tipo, trabajan ya en el despliegue necesario para garantizar la seguridad del evento». Lo hizo desde el avión que lo trasladaba a Buenos Aires para la cumbre del G20.

El enfrentamiento entre los equipos de Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Gallardo se jugará el domingo 9 a partir de las 20:30 horas local, 16:30 en Buenos Aires, con el arbitraje de Andrés Cunha.

El calendario juega a favor de los poderosos de Europa ya que el Barcelona visitará al Espanyol el sábado 8, mientras que los de Santiago Solari viajarán a Huesca el día después.

Los dos clubes no sólo están al tanto de la sede, sino que además ya actuaron en consecuencia. Boca reservó 40 plazas en el hotel Euro Stars y solicitó autorización para entrenarse en el complejo Las Rozas de la Federación Española. Viajaría el lunes. River, en tanto, se hospedaría en el hotel donde suele haber base Barcelona cuando le toca jugar en Madrid. Y negocia para trabajar en el predio del Merengue en Valdebas.