En medio del alivio de todo un país, los socorristas rescataron a los últimos cuatro niños y a su entrenador que quedaban atrapados en la gruta de Tham Luang, en Tailandia, tras 17 días de angustia.

El último en salir fue precisamente el entrenador del equipo de fútbol infantil, de 23 años.

Hoy salieron los últimos cuatro niños, uno por vez, que se sumaron a los otros ocho compañeros que fueron rescatados entre el domingo y el lunes.

La misión finalizó los dramáticos esfuerzos en la gruta Tham Luang para liberar al equipo de los Jabalíes Salvajes.

El grupo quedó atrapado hace 17 días cuando una inundación repentina tapó la salida de la cueva. Gran parte de los túneles quedaron bajo el agua, por lo que para salir los menores tienen que usar equipos de buceo con oxígeno. La operación incluyó a 19 buzos experimentados.

Los niños rescatados están siendo tratados en el hospital de la capital provincial, Chiang Rai, y según el Ministerio de Salud se encuentran bien. No tienen fiebre y se comunican normalmente.

Los chicos, que se encuentran en habitaciones separadas en el Hospital Chiangrai Prachanukroh, están a salvo pero dos de ellos tienen problemas pulmonares leves, probablemente inflamación y están siendo monitoreados y tratados, dijo Jetsada Chokdumrongsuk, secretario del ministerio.

Tendrán que pasar al menos una semana ingresados antes de poder salir, por lo que no podrán asistir a la final del Mundial de fútbol de Rusia el 15 de julio. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, los había invitado a ver el partido en vivo si salían a tiempo. Pero podrán verlo por televisión, señaló Jetsada.

Los primeros cuatro niños rescatados el domingo pudieron ver a sus familiares el lunes a través de una ventana, porque los doctores quieren mantenerlos aislados de posibles gérmenes externos, explicó Jetsada. También recibieron la visita del primer ministro del país, Prayut Chan-o-cha.

El primer grupo tenía entre 14 y 16 años, y los otros cuatro niños que salieron el lunes, entre 12 y 14 años.

Los menores dijeron no haber visto animales en la cueva, lo que es un alivio porque se temía que pudieran haberlos mordido murciélagos u otras criaturas que podrían haberlos infectado con enfermedades, añadió Jetsada.

Los chicos han comenzado a comer comida normal como arroz hervido y pan con chocolate. Los ocho han recibido antibióticos, añadió el funcionario.

Los médicos quieren mantenerlos tranquilos y sin estrés, motivo por el cual se los mantiene aislados de la prensa.

Ámbito

Los rescatistas trabajan contra reloj por el pronóstico de lluvias hasta el miércoles. Ya sacaron a 8 de los 12 niños y el entrenador. Este martes continuarán con las operaciones.

Es una carrera contra el tiempo, contra el agua, contra los pronósticos. En definitiva, contra la naturaleza. El dramático operativo de rescate en Tailandia entró en una etapa de amenaza por las fuertes lluvias que se prevén hasta el miércoles.

De todos modos, el segundo operativo ya dio buenas noticias. Este lunes temprano por la mañana, un quinto chico fue sacado de la cueva de Tham Luang y está siendo tratado en un hospital. Luego se sumaron tres más. En total, ya son 8 los menores que lograron salir y todavía hay 5 atrapados (cuatro niños y el entrenador). Por este lunes, no habrá nuevos rescates.

La gran amenaza sigue siendo el agua. El régimen de lluvias es común para este época del año en esta zona de Tailandia. Se prevé que recién el jueves mejoren las condiciones meteorológicas en el lugar.

Cuatro de los 12 chicos atrapados en la cueva Tham Luang Nang Non, en Tailandia, ya habían sido rescatados en la mañana del domingo​, hora de Buenos Aires. Ese primer rescate demandó nueve horas para sacar a cuatro chicos, lo que demuestra lo dificultoso del rescate.

Tras aquel rescate, se abrió una pausa antes de poder continuar el operativo para sacar a los otros ocho chicos y al entrenador.Esta pausa ,entre 10 y 20 horas, se debió a motivos logísticos y de preparación de equipamiento, según declaró el responsable de las operaciones de socorro durante una conferencia de prensa brindada el domingo.

El 23 de junio, después de un entrenamiento de fútbol, para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, por una aventura o para ponerse a resguardo de la lluvia, los 13 dejaron sus bicicletas y se adentraron en la cueva y quedaron atrapados por la inundación, pese a que se desaconseja entrar en época de monzones.