El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se declaró reelecto al obtener el 53 por ciento de los votos con más de 90 por ciento del escrutinio de las elecciones celebradas en ese país, si bien aún no había sido proclamado por la Comisión Electoral.

“Tenemos los resultados no oficiales; acorde a ellos, la nación me ha dado el mandato de presidente y de ser el jefe del Ejecutivo”, dijo Erdogan en un discurso transmitido en directo por la cadena NTV y citado por la agencia de noticias EFE.

Unos 60 millones de turcos estaban convocados a votar en comicios trascendentales para el futuro del país, ya que, con ellos, se pone en marcha un nuevo sistema impulsado por Erdogan, que le confiere más poder al permitirle ser jefe del Estado y de gobierno a la vez.

Con el recuento de 94 por ciento de los votos, Erdogan obtenía 53 por ciento de los sufragios, seguido del socialdemócrata Muharrem Ince, con 30,6 por ciento, según reportaron los sitios web de los diarios turcos Hurriyet y Sabah.

Tercero se ubicaba Selahattin Demirtaº, con 7,9 por ciento de los votos; cuarto, Meral Akºener, con 7,5 por ciento, mientras Temel Karamollaoðlu y Doðu Perinçek no llegaban a un punto porcentual.

El resultado podía variar debido a que el porcentaje escrutado no es uniforme en todo el país y en ese punto centraba su expectativa la oposición, que llegó a estos comicios con la intención de forzar un balotaje, previsto para el 8 de julio.

En ese sentido, poco después de conocidas las primeras cifras oficiales, el socialdemócrata Partido Republicano del Pueblo (CHP) que postula a Ince difundió datos propios según los cuales Erdogan obtenía 45 por ciento de los votos, frente a 41 por ciento de su candidato, resultado que derivaría en una segunda vuelta electoral.

Ince había advertido a sus seguidores poco después del cierre de la votación que no se dejaran impresionar por los primeros resultados, porque, aseguró, las autoridades siempre difunden primero las cifras de municipios afines al oficialista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y Erdogan.

“La agencia de noticias Anadolu manipula: primero da los resultados de lugares con alto porcentaje de votos para Erdogan; les pido a los que están en las mesas, no se desmoralicen, no abandonen las urnas en ningún momento”, manifestó Ince en su cuenta de Twitter.

También el portavoz del partido, Bülent Tezcan, acusó de manipulación a la agencia, aunque la propia plataforma de su partido mostró en cierto momento a Erdogan por encima de 50 por ciento de los apoyos.

“No abandonen las urnas, no permitan que les roben sus votos en la mesa; Erdogan ha perdido estas elecciones, es muy probable que haya una segunda vuelta”, dijo Tezcan.

El portavoz del AKP, Mahir Ünal, pidió por su parte en una rueda de prensa no atacar a las instituciones estatales y esperar a que se hubiera escrutado el ciento por ciento de los sufragios.

“Todos los partidos siguen el recuento, es inaceptable atacar a la agencia Anadolu”, dijo Ünal en una comparecencia transmitida en directo por NTV.

En cuanto a las elecciones legislativas, que también se realizaron con boleta separada, con 94 por ciento de las mesas escrutadas la coalición liderada por Erdogan lograba un respaldo de 53,9 por ciento, alcanzando la mayoría absoluta del Parlamento debido a que el oficialista AKP rozaba 42,6 por ciento de los sufragios y el aliado Movimiento de Acción Nacionalista (MHP) lograba 11,2 por ciento.

Erdogan celebró hoy la “transición” a una república presidencialista que se concreta en su país con estas elecciones, adelantadas uno año y medio por el mandatario.

En Suruç, municipio de la misma provincia, hubo denuncias de que una urna fue llenada con votos falsos.

El jefe de la Comisión Electoral Suprema (YSK), Sadi Güven, confirmó la denuncia, al afirmar que se adoptaron “las necesarias medidas administrativas y jurídicas al respecto”, según informó la cadena NTV.

De hecho, los incidentes en todo el país durante la jornada electoral provocaron tres muertos y al menos 19 detenidos.

Unos de los desafíos que se le presentan a Ergodan es repensar la política migratoria, luego de que el nuevo gobierno de Italia bloqueara la entrega de 3.000 millones de euros a Turquía para que atienda a los refugiados sirios que alberga en su territorio.

El desembolso de esa cantidad es una de las condiciones del polémico acuerdo que suscribió la UE con Turquía en 2016 para contener la llegada masiva de demandantes de asilo. Italia defiende destinar ese dinero a Libia, punto de partida de casi todos los migrantes que recalan en sus costas.

Los socios europeos llevan más de tres meses intentando pactar el instrumento que consideran más eficaz para mantener a salvo el pacto migratorio con Turquía.