Ituzaingó admitió una cobrabilidad menor al 50% y un gasto mensual de $1.500 millones
Buenos Aires, 18 septiembre (NA) – El Gobierno municipal de Ituzaingó admitió el 16 de septiembre que menos de la mitad de los contribuyentes paga la tasa local y que la sola recolección de residuos le cuesta a la comuna $1.500 millones mensuales, una combinación que expone el deterioro de los ingresos propios bajo la administración del intendente Pablo Descalzo.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la cifra fue reconocida públicamente por el presidente del Concejo Deliberante, Juan Manuel Álvarez Luna, durante una entrevista televisiva.
El dirigente oficialista explicó que la cobrabilidad, ubicada históricamente cerca del 70%, descendió a menos del 50% y que la caída obliga a la gestión a sostener servicios con una base cada vez menor de vecinos que cumplen.
Álvarez Luna calculó en $30.000 mensuales la tasa promedio por frentista. Ese monto comprende prestaciones como recolección de residuos, alumbrado, salud y seguridad, aunque, según su propia explicación, alcanza apenas para cubrir el servicio de basura.
La comuna completa su esquema con la Tasa de Seguridad e Higiene, coparticipación y otros ingresos, pero el funcionario reconoció que el flujo de fondos se reduce con fuerza durante la tercera semana de cada mes.
La novedad no surge de una proyección opositora ni de una encuesta, sino de la descripción realizada por una de las máximas autoridades políticas del municipio.
El titular del cuerpo deliberativo señaló que más de la mitad de los vecinos posterga el tributo al priorizar alimentos o electricidad y sostuvo que la administración local tampoco puede compensar el faltante elevando la carga sobre quienes todavía pagan.
La responsabilidad administrativa es directa: la recaudación de tasas, la programación del gasto y la prestación de los servicios corresponden al municipio. Álvarez Luna reveló que Descalzo reforzó el área de Ingresos para intentar mejorar el cobro, decisión que confirma que el problema ya fue incorporado a la gestión diaria y no constituye solamente una advertencia externa.
El dato también muestra la estrechez operativa. Aun cuando la comuna continúa recolectando residuos, reparando luminarias y cargando combustible a los patrulleros, la tasa de cumplimiento quedó por debajo de la mitad del padrón alcanzado.
La declaración oficial no incluyó un número preciso de contribuyentes morosos, un detalle de la deuda acumulada ni un desglose actualizado del contrato o la estructura de costos de la recolección.
La administración vinculó la baja a la crisis de los hogares y descartó, por ahora, trasladar la diferencia mediante aumentos a los contribuyentes cumplidores. Esa explicación aporta el contexto social, pero no modifica el hecho financiero reconocido: el municipio perdió más de 20 puntos porcentuales de cobrabilidad respecto de su nivel habitual y enfrenta un costo fijo de diez cifras todos los meses sólo para retirar los residuos.
Agencia NA