Tres estudiantes murieron y otros ocho resultaron heridos en un tiroteo masivo en Filipinas
Filipinas registró dos tiroteos en solo un plazo de un mes. La tragedia más reciente ocurrió el viernes 11, cuando un joven de 16 años abrió fuego en una escuela, mató a dos alumnos y luego se suicidó.
El drama se trasladó al sur de Filipinas, donde un adolescente de 16 años perpetró un atentado en un colegio de la localidad de Banga, en la provincia de Cotabato del Sur. El saldo fue devastador: dos alumnos asesinados, el propio agresor fallecido tras quitarse la vida y ocho heridos, cuatro de ellos en estado crítico. Todas las víctimas tienen entre 14 y 17 años.
Un aviso que nadie tomó en cuenta
Según reconstruyeron las autoridades locales, el atacante advirtió a sus amigos antes de iniciar los disparos. El alcalde de Banga, Albert Palencia, detalló que el joven se sentó junto a sus allegados al mediodía y les dijo entre risas que se fueran a sus casas porque después del almuerzo pondría en marcha su plan. Al ser conocido por su perfil bromista, nadie le creyó; poco después, sacó un arma y comenzó a disparar contra los chicos en el patio.
El episodio refleja una alarmante tendencia en Filipinas, un país donde los ataques escolares eran infrecuentes pero que ya registra tres hechos de gravedad desde junio. Ese mes, dos alumnos mataron a tres pares e hirieron a 20 en Tacloban, mientras que en agosto un estudiante transmitió en vivo por redes sociales el asesinato de un compañero en Zamboanga antes de suicidarse.
Personal de emergencia camina por el lugar donde ocurrió un tiroteo mortal en una escuela en Banga, Cotabato del Sur, Filipinas. Cruz Roja Filipina/Reuters
Regulaciones estrictas y mercado ilegal
Aunque Filipinas cuenta con regulaciones estrictas para la portación de armamento —que exigen evaluaciones psicológicas y antecedentes penales—, el mercado ilegal mantiene un alto flujo de dispositivos en circulación. Ante este escenario, el gobernador de Cotabato del Sur, Reynaldo Tamayo, hizo un llamado urgente a las familias para que custodien las armas de fuego y eviten que queden al alcance de los menores, al tiempo que advirtió que la fuerza policial no basta para vigilar de manera individual a miles de escolares.