El 7 de febrero dejó una marca imposible de borrar para el mundo “decano”. Se cumplen nueve años de la noche en que Atlético Tucumán transformó un cúmulo de problemas en una clasificación histórica en la Copa Libertadores, en la altura de Quito, y el recuerdo vuelve a estar más vivo que nunca en este presente atravesado por regresos.
Era un partido histórico para El Gigante del Norte, pero todo lo que pasó en la previa del cruce de vuelta lo convirtió en una verdadera hazaña sin precedentes: demoras burocráticas en Guayaquil forzaron al plantel a viajar a último momento, salir a la cancha sin calentar y con camisetas prestadas por la Selección Argentina Sub 20.
Una de las páginas más gloriosas de la historia de Atlético se terminó de escribir aquella noche cuando Fernando Zampedri conectó aquel centro de Fernando Evangelista para festejar con la 9 de Lautaro Martínez en su espalda y conseguir la clasificación a la siguiente ronda tras el 2-2 en la ida en el José Fierro.
El drama Decano tuvo en vilo al país y hasta El Diego alentó al Viejo y Glorioso Decano en la noche que «fue La Selección«. El por entonces embajador argentino en Ecuador, Luis Juez, también tuvo un rol central y protagónico. También quedó para la posteridad el fuerte descargo del técnico Pablo Lavallén tras el partido: “Fue descarado lo que nos hicieron, nos pararon un avión en la pista. No sé quien. Entramos a la cancha sin hacer calentamiento, nos estaban amenazando que llegábamos y no jugábamos el partido. Ahí tienen, Dios es justo… ¡DIOS ES JUSTO!«, sentenció.
Aquella noche histórica, Atlético Tucumán formó con Cristian Liucchetti; Leonel Di Plácido, Bruno Bianchi, Ignacio Canuto, Fernando Evangelista; Guillermo Acosta, Nery Leyes, Rodrigo Aliendro, Leandro González; David Barbona, Fernando Zampedri. Luego ingresaron Cristian Menéndez, Enrique Meza y Pablo Rosales. En el banco se quedaron Josué Ayala, Favio Álvarez, Javier Mendoza y Luis Miguel El Pulga Rodríguez, ni más ni menos.

