Argentina expulsa al máximo representante diplomático de Irán en medio de una escalada de tensiones

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La decisión fue comunicada oficialmente por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto a través de un comunicado difundido por el canciller Pablo Quirno y replicado por el propio presidente Javier Milei. El texto invoca expresamente el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que habilita a un Estado receptor a declarar persona non grata a un diplomático extranjero sin necesidad de fundamentar la medida en detalle.

“El Ministerio de Relaciones Exteriores informa que la República Argentina ha declarado persona non grata al Sr. Mohsen Soltani Tehrani, Consejero y Encargado de Negocios ad interim de la República Islámica de Irán, y debe abandonar el territorio nacional en un plazo de 48 horas”, señala el comunicado oficial.

El detonante: la declaración de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista

La medida se produce apenas un día después de que Argentina oficializara la inclusión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en su registro de organizaciones terroristas. Esa resolución, firmada por el presidente Milei, se fundamenta en “informes oficiales que acreditan actividades ilícitas de carácter transnacional, incluyendo actos de terrorismo en suelo argentino”. El Gobierno vincula directamente a la Guardia Revolucionaria y a su brazo operativo regional, Hezbollah, con los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994.

La reacción de Irán fue inmediata y dura. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní emitió un comunicado acusando al Gobierno argentino de “alinearse con Estados Unidos e Israel”, calificando la decisión como “ilegal e injustificada” y advirtiendo sobre “responsabilidad internacional” de las autoridades argentinas. Teherán también señaló que Milei y el canciller Quirno actuaban bajo “la influencia del régimen ocupante y genocida sionista”.

Desde la Casa Rosada y el Palacio San Martín consideraron ese pronunciamiento como “acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes” y una “inaceptable injerencia en asuntos internos” de la Argentina. Por eso, optaron por la expulsión del diplomático de mayor rango presente en el país (Irán no tiene embajador titular en Buenos Aires desde hace años).

Antecedentes y contexto histórico

Las credenciales de Mohsen Soltani Tehrani habían sido aceptadas en diciembre de 2021, durante la presidencia de Alberto Fernández. Desde entonces, ejercía como encargado de negocios ad interim, convirtiéndose en el máximo representante diplomático iraní en la Argentina.

La decisión de Milei se enmarca en una línea de política exterior clara: alineamiento estratégico con Estados Unidos e Israel, y confrontación abierta con regímenes que el Gobierno considera promotores del terrorismo internacional. El propio presidente se ha definido públicamente como “el presidente más sionista del mundo” y “enemigo” del régimen iraní.

Además, el Ejecutivo volvió a cuestionar la falta de cooperación de Irán en la causa AMIA. Desde hace décadas, la Justicia argentina reclama la extradición de altos funcionarios iraníes acusados de haber planificado y financiado el atentado que causó 85 muertes en 1994. Teherán nunca ha colaborado de manera efectiva con esos pedidos, lo que genera un reclamo permanente de las víctimas y de la comunidad judía argentina.

Reacciones internacionales

La medida argentina recibió inmediato respaldo de Israel. El canciller israelí, Gideon Sa’ar, celebró públicamente la decisión a través de sus redes sociales: “Celebro la decisión de la Cancillería argentina de declarar persona non grata a Mohsen Soltani Tehrani y de expulsarlo del país”. Sa’ar agradeció explícitamente al presidente Milei y al canciller Quirno, destacando la “claridad moral” y el liderazgo argentino en la lucha contra el terrorismo.

La expulsión eleva significativamente la tensión diplomática entre Buenos Aires y Teherán. Se trata de una de las medidas más duras adoptadas por un gobierno argentino contra un diplomático iraní en las últimas décadas, y refleja el giro geopolítico impulsado por la administración Milei desde su asunción en diciembre de 2023.

Analistas internacionales interpretan el movimiento como parte de un posicionamiento más amplio en el contexto de las tensiones en Oriente Medio, donde Irán respalda a grupos como Hezbollah, Hamas y los hutíes, mientras Argentina busca fortalecer sus lazos con Occidente y con Israel.

Implicancias para la relación bilateral

La salida forzada de Soltani Tehrani deja a la embajada iraní en Buenos Aires sin su principal figura y complica aún más las ya deterioradas relaciones diplomáticas. Aunque no se rompen formalmente, el gesto es simbólico y práctico: reduce la capacidad operativa de la representación iraní en el país.

Desde el Gobierno argentino enfatizaron que la decisión no es contra el pueblo iraní, sino contra las acciones del régimen teocrático que, según Buenos Aires, sigue protegiendo a terroristas y negando justicia por los atentados cometidos en territorio argentino.

La comunidad judía y las asociaciones de víctimas de la AMIA celebraron la medida, viéndola como un paso más en la búsqueda de verdad y justicia por los ataques de los años 90.

En resumen, la expulsión de Mohsen Soltani Tehrani marca un nuevo capítulo en el endurecimiento de la postura argentina frente a Irán. Con esta acción, el Gobierno de Javier Milei reafirma su compromiso con la lucha contra el terrorismo internacional y su rechazo a cualquier forma de injerencia o amenaza por parte de regímenes que considera hostiles. La pelota ahora queda del lado de Teherán, que deberá decidir cómo responder a un gesto diplomático de alto impacto.

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