El desempleo subió en el último trimestre y los tucumanos buscan un segundo ingreso

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El mercado laboral en el Gran Tucumán–Tafí Viejo atraviesa un escenario que combina estabilidad en los niveles de empleo con un deterioro progresivo en la calidad del trabajo y en los ingresos. Así lo refleja el último informe elaborado a partir de datos del Indec, que deja al descubierto una realidad más compleja de lo que sugieren los números generales.

Según el relevamiento, el cierre de 2025 no muestra variaciones significativas en comparación con el último tramo de 2024. Sin embargo, al observar la evolución interanual, se advierte una desaceleración de la actividad económica en el principal aglomerado urbano de la provincia, con impacto directo en el comportamiento del empleo.

En este contexto, se afianza una tendencia que ya venía en crecimiento: el trabajo por cuenta propia se consolida como una alternativa frente a un sector privado con escasa capacidad de expansión, mientras que el empleo público permanece prácticamente sin cambios.

El índice de desocupación se ubicó en el 5,6%, lo que representa a poco más de 25.000 personas sin empleo. Si bien implica una leve baja respecto del período anterior, el dato resulta insuficiente para describir el cuadro general del mercado laboral.

El punto más crítico aparece al analizar a quienes sí tienen trabajo. En el aglomerado hay cerca de 433.000 personas ocupadas, pero unas 131.000 buscan otro empleo o una actividad adicional para mejorar sus ingresos. Esto significa que casi tres de cada diez trabajadores enfrentan una presión económica directa, en gran medida vinculada al aumento del costo de vida y la Canasta Básica Total.

A nivel regional, Tucumán se posiciona entre las provincias con mayor desempleo del NOA: sólo Salta registra un nivel superior (5,9%), mientras que Santiago del Estero–La Banda exhibe un escenario atípico con apenas 0,6%, el más bajo entre los principales centros urbanos del país.

En el plano nacional, la tasa de desocupación alcanzó el 7,5% en el último trimestre de 2025, lo que implica un incremento de 1,1 puntos porcentuales en comparación interanual. En términos absolutos, alrededor de 1,7 millones de personas tuvieron dificultades para insertarse en el mercado laboral. El Gran Buenos Aires lidera los índices con 8,6%.

Detrás de estos números aparece uno de los problemas más estructurales: la informalidad laboral. Mientras a nivel país ronda el 30%, en Tucumán trepa al 51,5%, uno de los registros más elevados de la Argentina. Esto implica que más de la mitad de los trabajadores se desempeñan en condiciones precarias, sin aportes ni cobertura social.

Las mayores complicaciones se concentran en el empleo registrado. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en datos oficiales, advierte una fuerte retracción durante los primeros meses de la gestión de Javier Milei.

Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 desaparecieron 22.608 empleadores, lo que equivale a unas 30 empresas menos por día. El rubro más afectado fue el de transporte y almacenamiento, con una caída del 14%.

En paralelo, se perdieron 297.716 puestos de trabajo registrados, una contracción del 3,02%, lo que representa cerca de 400 empleos menos por día. La administración pública lideró la caída en términos absolutos, mientras que la construcción fue el sector más golpeado en términos relativos, con una baja del 15,9%.

El impacto también se sintió en el trabajo en casas particulares, con la pérdida de 26.975 empleos formales.

Otro dato relevante surge del análisis por tamaño de empresa: si bien casi la totalidad de los empleadores que cerraron eran firmas pequeñas, la mayor destrucción de empleo se concentró en grandes compañías. Más del 69% de los puestos eliminados correspondió a empresas de más de 500 trabajadores.

El panorama deja en evidencia una fuerte paradoja: mientras los indicadores de desempleo se mantienen relativamente estables, el mercado laboral muestra signos claros de fragilidad estructural. Crece la necesidad de tener más de un ingreso, la informalidad se mantiene elevada y el empleo formal continúa en retroceso.

En este escenario, el desafío no pasa únicamente por generar nuevos puestos de trabajo, sino por garantizar empleos de calidad, con estabilidad y mejores condiciones, en una economía donde las estadísticas pueden dar cierta calma, pero la realidad cotidiana sigue marcada por la incertidumbre.

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