Fuerte llamado social en la homilía patriótica por el 25 de Mayo en Tucumán

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En el marco de los festejos por un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, el obispo auxiliar de Tucumán, monseñor Roberto José Ferrari, encabezó este sábado por la mañana la tradicional homilía patriótica, con un mensaje profundamente marcado por la preocupación social y la realidad de los sectores más vulnerables.

Durante la misa oficial, presidida por el arzobispo Carlos Sánchez y con la presencia del gobernador Osvaldo Jaldo junto a autoridades de los tres poderes del Estado, Ferrari exhortó a la comunidad a no naturalizar el dolor ajeno. “No podemos acostumbrarnos a mirar los rostros y las realidades de quienes sufren”, advirtió, en referencia a los altos niveles de pobreza en Tucumán y en el país.

Inspirado en el Evangelio de la parábola del Hijo Pródigo, el obispo trazó un paralelismo entre el gesto misericordioso del padre y el rol que debe asumir la Nación: acoger a todos sus hijos, especialmente a los más olvidados. “La Patria es como una gran familia que debe abrazar y dignificar a cada uno de sus hijos e hijas, incluso a los que se han ido o están perdidos dentro de sus propias calles”, remarcó, en una ceremonia cargada de símbolos patrios y emotividad.

Jóvenes que emigran y la exclusión social

Uno de los momentos más conmovedores del mensaje de Ferrari fue cuando se refirió a los jóvenes que abandonan el país en busca de mejores oportunidades y a aquellos que viven en situación de exclusión. Recordó el caso de un joven que dormía dentro de un contenedor en la ciudad, buscando comida y algo de calor. “Realidades que nos golpean… y que deben seguir golpeándonos, para que no nos acostumbremos al sufrimiento del otro”, sostuvo.

El obispo también compartió vivencias personales: “A veces me ha tocado despertar a un chico dormido en la puerta del obispado, o escuchar a alguien que me dice desde la vereda: ‘me quiero morir, mi vida no tiene sentido’. Es en esos momentos cuando uno entiende que no alcanza con una limosna. Porque esas vidas valen tanto como la mía, ni más ni menos”.

Un llamado al diálogo y la unidad

Ferrari apeló a la construcción de consensos como camino para superar la crisis social. “Nadie tiene todas las respuestas por sí solo. Necesitamos desarmar las palabras, dialogar, escucharnos. Construir consensos superadores, dejando un poco de nuestra verdad para abrazar la del otro”, expresó, citando al Papa Francisco y al reciente documento del Vaticano Dignitas Infinita.

Finalmente, dirigió un mensaje directo a los dirigentes políticos y sociales: los invitó a ser como el padre de la parábola, que corre al encuentro de su hijo. “Necesitamos una Patria que bese heridas, que no margine, que vista de dignidad a quienes han sido despojados”, concluyó.

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