El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, reafirmó su compromiso con el peronismo y descartó la posibilidad de acuerdos electorales con La Libertad Avanza, a pesar de los acercamientos institucionales con el gobierno de Javier Milei. «Voy con el peronismo, como lo hice desde 1983. No está en mis planes alianza alguna», sostuvo el mandatario en declaraciones a LA GACETA.
Gestión y Obras Públicas en la Agenda Nacional
Más allá del plano electoral, Jaldo continúa estrechando lazos con la Casa Rosada para gestionar fondos destinados a obras públicas en la provincia. En ese marco, el gobernador viajará la próxima semana a Buenos Aires para reunirse con el ministro de Economía, Luis Caputo, acompañado por otros mandatarios del norte argentino, como el salteño Gustavo Sáenz y el catamarqueño Raúl Jalil.
Entre los proyectos que Tucumán busca impulsar se destacan la remodelación del Aeropuerto Internacional Benjamín Matienzo, la interconexión eléctrica El Bracho-Villa Quinteros y la reparación de la red caminera provincial. La financiación de estas obras es una prioridad para el Ejecutivo tucumano, que busca evitar demoras por el contexto electoral.
Sin Alianzas con Libertarios, pero con Diálogo Institucional
En las últimas semanas, el presidente Milei ha mostrado acercamientos con algunos gobernadores del PJ, como Gustavo Sáenz, en busca de alianzas estratégicas que le permitan sumar apoyo en el Congreso. Sin embargo, Jaldo ha marcado una clara diferencia: su relación con la Nación será estrictamente institucional, sin compromisos electorales.
Este posicionamiento quedó en evidencia tras los elogios que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, dedicó a la gestión tucumana en materia de seguridad. La funcionaria destacó la baja en las estadísticas delictivas en la provincia y señaló como ejemplo nacional el plan de Jaldo para combatir el narcomenudeo. A pesar de estos reconocimientos, el gobernador tucumano mantiene su autonomía política y descarta cualquier tipo de pacto electoral con el oficialismo nacional.
Estrategia Electoral: Unidad Peronista y Territorialidad
Con la mira puesta en las elecciones legislativas, donde Tucumán renovará cuatro bancas en la Cámara de Diputados, Jaldo apuesta a consolidar la unidad del Partido Justicialista (PJ) y fortalecer su estructura territorial. Su estrategia incluye una mayor visibilidad de las acciones de gobierno y el refuerzo de su vínculo con los intendentes del interior, a quienes se les garantiza recursos para obras y salarios.
Asimismo, el gobernador ha estrechado su relación con su vicegobernador, Miguel Acevedo, y con la intendente de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, dos de los dirigentes con mejor imagen dentro del PJ tucumano. En paralelo, Jaldo busca evitar internas en el oficialismo, aunque reconoce que si las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se mantienen, las candidaturas se definirán por esa vía.
Distancia con Manzur y el Kirchnerismo
En el plano interno, Jaldo ha tomado distancia del exgobernador y actual senador nacional Juan Manzur, con quien no ha mantenido reuniones recientes. Aunque desde su entorno aseguran que no hay un conflicto personal, sí reconocen diferencias estratégicas, especialmente en relación con la conducción del PJ a nivel nacional.
El jaldismo rechaza una posible injerencia del kirchnerismo en el peronismo tucumano y descarta un acercamiento con la presidenta del PJ nacional, Cristina Fernández de Kirchner. «La posibilidad de una avanzada del kirchnerismo en el partido a nivel local está descartada», sostienen dirigentes cercanos al mandatario provincial.
Con una postura firme en lo político y un enfoque pragmático en lo institucional, Jaldo busca mantener el equilibrio entre la gestión y la estrategia electoral. Mientras el gobierno nacional intenta tejer alianzas con sectores del PJ, el gobernador tucumano opta por un camino independiente, apostando a la consolidación del peronismo provincial sin ataduras a la Casa Rosada. En un año clave para la política argentina, la relación entre Jaldo y Milei se mantendrá dentro de los límites de la gestión, pero sin compromisos electorales.

