La Justicia liberó de culpa y cargo a tres mujeres que transportaban droga en su cuerpo

Comparte

Una resolución de la Justicia Federal dispuso el sobreseimiento de tres mujeres de nacionalidad boliviana que habían sido detenidas tras trasladar casi dos kilos de cocaína en cápsulas ingeridas. El fallo, firmado el 18 de marzo por el juez Guillermo Díaz Martínez en el Juzgado Federal N°1 de Tucumán, ordenó además su inmediata liberación.

Si bien la sentencia reconoció la existencia del delito, el magistrado concluyó que no correspondía aplicar una sanción penal, al considerar que las acusadas actuaron bajo amenazas, en un contexto de extrema vulnerabilidad económica y coacción, encuadrando el caso dentro del estado de necesidad disculpante.

La causa se inició el 26 de febrero, cuando efectivos del Escuadrón 55 de Gendarmería Nacional Argentina interceptaron un colectivo de la empresa Andesmar sobre la Ruta Nacional 9, a la altura de Trancas. Durante el control, tres pasajeras que viajaban juntas generaron sospechas y fueron trasladadas a un hospital para estudios médicos.

Allí, una radiografía detectó cuerpos extraños en el abdomen de una de ellas, y luego las tres confesaron la maniobra. En total, expulsaron 166 cápsulas que contenían la droga.

La decisión judicial se apoyó en distintos fundamentos legales, entre ellos el artículo 34 del Código Penal, la cláusula de no punibilidad de la Ley de Trata de Personas (26.364) y estándares internacionales como la CEDAW y la Convención de Belém do Pará. También se tuvo en cuenta que el Ministerio Público Fiscal había solicitado el sobreseimiento.

En el fallo se remarcó que, aunque las mujeres realizaron la conducta investigada, no era posible atribuirles responsabilidad penal, ya que exigirles una conducta distinta superaba los márgenes de razonabilidad. El juez consideró especialmente su condición de migrantes, madres y en situación de pobreza, sometidas a relaciones de poder desiguales.

La resolución describe a las imputadas como el eslabón más vulnerable dentro de la cadena del narcotráfico y no como parte de una estructura de decisión. Los testimonios dieron cuenta de un patrón común: fueron captadas por una mujer, trasladadas a una vivienda con medidas de control, obligadas a ingerir cápsulas bajo amenazas contra sus hijos y forzadas a cruzar la frontera por pasos no habilitados.

Además, se ordenó abrir una investigación paralela para identificar a la persona señalada como captadora, mientras que se fijó para el 22 de abril la destrucción del estupefaciente secuestrado.

En sus fundamentos, el fallo también abordó el fenómeno de las llamadas “mulas”, destacando que suelen ser mujeres pobres, extranjeras y jefas de hogar, quienes ocupan el lugar más expuesto dentro de las organizaciones criminales y son las primeras en quedar bajo la órbita del sistema penal.

Te puede Interesar

Más Noticias