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De Pelé a Lionel Messi: el viaje interminable de Enrique Macaya Márquez, el periodista que nunca dejó de contar Mundiales

- Cuando se subió a un avión rumbo a Suecia en 1958, Brasil todavía no había ganado un Mundial, faltaban años para la llegada de la televisión a color y más de dos décadas para que apareciera internet.

Por Redaccion LV7 · 2026-06-22T13:48:32.127Z

De Pelé a Lionel Messi: el viaje interminable de Enrique Macaya Márquez, el periodista que nunca dejó de contar Mundiales

- Cuando se subió a un avión rumbo a Suecia en 1958, Brasil todavía no había ganado un Mundial, faltaban años para la llegada de la televisión a color y más de dos décadas para que apareciera internet. Desde entonces vio casi todo. Vivió el desastre de Suecia y la primera consagración brasileña; disfrutó del mejor Pelé, fue testigo del único título de Inglaterra, de la Naranja Mecánica de Johan Cruyff y de la Argentina campeona de 1978. Vio a Maradona debutar en una Copa del Mundo, consagrarse en México, marcharse de otra de la manera más triste y regresar como entrenador. Sufrió desde la cabina el gol inolvidable de Denis Bergkamp en Toulouse; fue testigo del fracaso de Corea-Japón; detectó a Messi esperar en el banco durante la eliminación ante Alemania en 2006 y agrandar su leyenda a lo largo de sus seis Mundiales. Recorrió 16 países y cinco continentes. Cruzó océanos, fronteras y generaciones. En el medio cambiaron las reglas, los sistemas tácticos, la cantidad de futbolistas, se inventaron las sustituciones, apareció el VAR y hasta se implementó una pausa para que los jugadores se hidraten. Enrique Macaya Márquez fue parte de toda esa historia. Esta es su 18° copa como periodista. Un récord, justamente, mundial. Y la prueba de una vida dedicada a contar el fútbol. “A aquel Enrique que se subió al avión rumbo a Suecia le diría que tuvo mucha suerte”, reflexiona, mientras recibe su credencial en el estadio AT&T de Dallas, donde este lunes sumará otro capítulo a un recorrido que comenzó hace casi siete décadas. Macaya siempre viste elegante. En la tele, en la radio, en su casa. También en el hotel donde se hospeda, y en la cancha. Hay algo de artista en él. No parece haber demasiada distancia entre el personaje y la persona. Es inmune al calor. Afuera el termómetro marca 34°C, pero resulta difícil imaginarlo con otra ropa, y la llevara con una naturalidad y un dominio del calor envidiables. -Cuando mira hacia atrás, ¿qué imagen le aparece primero? -El Mundial de 1958. Parece una visión lejana, casi retardada por el tiempo, pero lo que quedó impregnado en mi recuerdo no fue solo el fútbol. También fue la experiencia de viajar a Europa. En aquella época, llegar hasta allí implicaba tomar distintos aviones, de diferentes compañías, y dedicar muchas horas al trayecto. Era una experiencia internacional que iba mucho más allá de un partido, de una selección o incluso de un campeonato del mundo. -¿Qué cambió más: el fútbol, el periodismo o la manera de vivir un Mundial? -El periodismo cambió sobre todo por la tecnología. Y también por la necesidad de incorporar conocimientos cada vez más profundos, que permiten construir análisis más sólidos sobre el juego y sobre la actuación de los futbolistas. Por otro lado, también cambió la actitud del público, aunque eso tiene más que ver con cuestiones sociales: con las frustraciones, las carencias y la falta de satisfacciones. En ese contexto, el fútbol suele ofrecer, aunque sea de manera efímera, algunas de esas alegrías que la gente busca. -Después de tantos años y tantas figuras, ¿siente que este Mundial ocupa un lugar diferente por ser el último de Messi? -Indudablemente tiene un carácter especial, sobre todo por lo que ha significado Messi para el fútbol. Más allá de eso, siempre me resultó muy difícil entrar en comparaciones sobre quién fue el mejor de la historia, el mejor futbolista argentino o el mejor del mundo. Son discusiones complejas, porque hay muchos factores que condicionan el rendimiento de un jugador: sus compañeros, sus adversarios, la época que le toca vivir, el momento de madurez en el que llega a cada desafío. Con apenas algunas de esas variables, la lectura cambia por completo. Cuando pasen los años y haya que resumir su legado, ¿qué cree que será lo primero que se recordará de él? -Messi ha sido un ejemplo. Y más todavía si se tiene en cuenta que nunca fue un privilegiado desde lo físico para la lucha o el choque, pero sí desde la técnica y la inteligencia. Tiene una capacidad extraordinaria para convertir algo muy difícil en algo que parece sencillo. Y eso, en el fútbol, es un talento excepcional. -Usted vio a las selecciones campeonas de 1978, 1986 y ahora a la de Lionel Scaloni.