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Jordania: el país rodeado de guerras que tiene una de las 7 maravillas y juega su primer Mundial

En el corazón de Medio Oriente está Jordania, el tercer y último rival de Argentina en la fase de grupos del Mundial 2026; el duelo será este sábado a las 23.

Por Redaccion LV7 · 2026-06-27T16:08:09.079Z

Jordania: el país rodeado de guerras que tiene una de las 7 maravillas y juega su primer Mundial

El país disputa la primera Copa del Mundo en su historia. Ubicado entre Israel, Siria, Irak y Arabia Saudita, tiene 12 millones de habitantes, es una de las naciones más estratégicas y una rara excepción en una región marcada por guerras y crisis. Estos son seis datos para conocer a Jordania. 1. Nació del reparto de Medio Oriente entre Reino Unido y Francia La historia de la conformación de Jordania y la consolidación de sus vecinos es, sin dudas, compleja. Desde el siglo XVI estuvo bajo el dominio del Imperio Otomano; en aquel entonces la actual Jordania era una zona poco poblada, organizada principalmente alrededor de tribus beduinas, los árabes que vivían en el desierto. La Primera Guerra Mundial marcó un punto de inflexión. En 1916, Hussein de La Meca (considerado descendiente del profeta Mahoma) lanzó la Revuelta Árabe contra los otomanos con apoyo británico, con la promesa de crear un gran Estado árabe independiente una vez terminada la guerra. Entre los líderes de la revuelta estuvieron sus hijos Faisal y Abdullah I. Pero tras la derrota otomana, las expectativas árabes chocaron con los planes de las potencias europeas. Gran Bretaña y Francia habían acordado repartirse gran parte de Medio Oriente mediante el acuerdo Sykes-Picot. “La delimitación territorial de Jordania, al igual que sus vecinos, es resultado de decisiones diplomáticas de las potencias europeas por ejercer el tutelaje sobre Estados que respondieran a sus intereses”, sostuvo Ignacio Rullansky, doctor en Ciencias Sociales y especialista en Medio Oriente, en diálogo con LA NACION. Así, en 1921, el actual territorio jordano, junto con el Mandato Británico de Palestina (hoy Israel, Gaza y Cis-Jordania) e Irak quedó bajo control de Reino Unido, mientras que el Líbano y Siria comenzaron a ser administrados por los franceses. Con el respaldo imperial, en Jordania se constituyó la monarquía parlamentaria a la británica, siempre bajo el eje de Londres, sumó Rullansky. Durante las décadas siguientes, Abdullah I consolidó las instituciones del nuevo Estado, estableció relaciones con las tribus locales y desarrolló una administración central. Finalmente, el 25 de mayo de 1946, Gran Bretaña reconoció la independencia del país y Abdullah se convirtió en rey. La monarquía hachemita (término utilizado para el linaje árabe que desciende de Mahoma) sigue gobernando el país ochenta años después de la independencia. El rey actual, Abdullah II -hijo de Abdullah I-, es el jefe de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y desempeña un papel fundamental en la orientación de las políticas públicas e instituciones. Almahdi Alrawadieh, doctor en Historia de la Universidad de Jordania, indicó que la monarquía “ofrece un paraguas integrador para unificar distintos componentes sociales” presentes en el país. Dentro del mismo territorio llegaron a convivir circasianos, chechenos, palestinos y armenios en una Jordania que profesa el Islam. La capital, Amán, con 4 millones de habitantes, es el principal centro económico y político del Estado. 2. Un país estable en una región conflictiva Jordania está encerrada por sus vecinos: al norte está Siria, al este Irak, al sur Arabia Saudita, y al oeste Israel y Cisjordania. Apenas tiene un pequeño acceso al mar Rojo en su extremo suroeste. Mientras buena parte de sus vecinos atravesó guerras, revoluciones o conflictos internos en las últimas décadas, el reino hachemita logró mantener una estabilidad política e institucional poco frecuente en la zona. Esa condición no significa ausencia de problemas (el país recibió sucesivas olas de refugiados palestinos, iraquíes y sirios) sino la capacidad de absorber esas crisis sin que colapsaran sus instituciones. Para Alrawadieh, esa fortaleza descansa sobre tres pilares: “Las instituciones estatales, el papel de la dirigencia hachemita y las características de la sociedad jordana, marcada por la solidaridad y la cohesión social”. En ese esquema, añadió, las instituciones del Estado, especialmente los organismos de seguridad y la administración pública, desempeñaron un papel central en la protección del país frente a las amenazas. Rullansky, en paralelo, coincidió en que la estabilidad jordana es una excepción en el contexto regional, aunque puso el foco en otro aspecto: la geopolítica. “Jordania se sostiene gracias a apoyos externos fuertes y a una necesidad interna y externa de que el país cumpla el rol de tapón estabilizador entre muchos países que son conflictivos”, marcó. Ese rol estratégico hizo que tanto Estados Unidos como las monarquías del Golfo tuvieran un fuerte interés en preservar la estabilidad del país. “Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Qatar no desean inestabilidad en la región y necesitan fronteras seguras”, resumió Rullansky. 3. Alberga una de las 7 maravillas En el sur del país, lejos de las grandes ciudades y dentro del desierto, Jordania alberga una de las siete Maravillas del Mundo Mo