Marcha nórdica: el ejercicio ideal a partir de los 60 que fortalece todo el cuerpo sin impacto

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A partir de los 60 años, mantenerse activo es clave para preservar la salud física y mental. En ese contexto, la marcha nórdica —una técnica de caminata con bastones especiales similares a los del esquí— se presenta como una opción ideal: completa, segura y de bajo impacto. Originaria de Finlandia en la década de 1930 como un entrenamiento alternativo para esquiadores de fondo, esta modalidad se popularizó en Europa en los años 90 y llegó a América en la década siguiente. Actualmente, la marcha nórdica se practica en todo el mundo por personas de todas las edades, pero especialmente por adultos mayores que buscan una forma efectiva de ejercitarse sin sobrecargar sus articulaciones. La técnica consiste en caminar con zancadas amplias mientras se utilizan bastones rígidos, moviendo los brazos con los codos a 90 grados. Los bastones permiten distribuir el peso corporal de forma equilibrada, lo que reduce la tensión en zonas sensibles como la columna, las lumbares, las caderas o las rodillas. Según especialistas como el kinesiólogo Javier Furman y el preparador físico Diego Demarco, esta práctica mejora la postura, refuerza el equilibrio, fortalece brazos, piernas, espalda y abdominales, y duplica los beneficios de una caminata convencional. Además, su ejecución se asemeja a los movimientos de una máquina elíptica, activando el cuerpo de forma global y armoniosa. Existen distintos tipos de bastones: los de aluminio, más accesibles, son ideales para principiantes, mientras que los de carbono, más livianos y resistentes, están recomendados para usuarios avanzados. Incorporan guantes especiales que permiten empujar sin necesidad de sostenerlos firmemente, reduciendo el esfuerzo en las manos. La marcha nórdica está especialmente indicada para personas con patologías articulares o problemas de movilidad. Su bajo impacto y la estabilidad que ofrece la convierten en una alternativa recomendable frente a actividades de mayor exigencia como el running. En resumen, este sencillo ejercicio puede convertirse en un gran aliado para envejecer con salud, fuerza y autonomía. Con la técnica adecuada y el equipo correcto, caminar con bastones puede transformar la forma en que el cuerpo se mueve y se siente, incluso después de los 60 años.

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