El economista y ex gobernador del Banco de Canadá, Mark Carney, ha sido designado para reemplazar a Justin Trudeau al frente del Partido Liberal y del Gobierno canadiense. Su victoria en las primarias del partido ha sido obtenida con un contundente 85,9% de los votos, superando ampliamente a sus rivales Chrystia Freeland (8%), Karina Gould (3,2%) y Frank Baylis (3%).
Con este resultado, Carney ha superado incluso el porcentaje alcanzado por Trudeau en 2013, cuando se impuso con poco más del 80% de los votos en las primarias liberales.
Un liderazgo marcado por el conflicto con Estados Unidos
En su primer discurso tras la elección, Carney ha dirigido fuertes críticas a Donald Trump, señalando que los aranceles impuestos por el gobierno estadounidense han sido considerados como una amenaza para la economía canadiense.
«Está atacando a las familias, trabajadores y empresas canadienses, y no podemos permitir que tenga éxito, y no lo permitiremos», aseguró.
Como respuesta, se ha confirmado que los aranceles de represalia seguirán en vigor hasta que el gobierno estadounidense «muestre respeto» hacia Canadá.

Antes de dejar su cargo, Trudeau ha advertido sobre la creciente tensión con Estados Unidos, calificando la situación como un “desafío existencial” para Canadá.
La decisión de designar a Carney ha sido respaldada por numerosos ministros y parlamentarios, quienes destacan su trayectoria económica y su manejo de crisis previas, como la recuperación de Canadá tras la crisis financiera de 2008.
Sin embargo, su falta de experiencia política ha sido señalada como un posible obstáculo, especialmente en un contexto donde una elección anticipada podría ser convocada en los próximos meses.
El futuro político de Canadá
Ahora, se espera que Carney convoque elecciones generales en abril, aunque también podría ser sometido a un voto de desconfianza por parte de la oposición en el Parlamento.
Con un panorama político incierto y una relación tensa con Estados Unidos, su liderazgo será puesto a prueba desde el primer día.

