A los 83 años falleció Mamerto Menapace, monje benedictino argentino reconocido por acercar la fe cristiana al pueblo mediante un lenguaje sencillo, cálido y profundamente arraigado en la cultura rural. Su estilo narrativo, influido por los relatos gauchescos, lo convirtió en un referente espiritual y literario tanto para creyentes como para no creyentes.
El deceso ocurrió el viernes en Junín, aunque se conoció públicamente el sábado. Menapace había sido trasladado desde el Monasterio Santa María de Los Toldos, donde vivió desde su infancia y al que dedicó más de siete décadas de su vida.
Nacido el 24 de enero de 1942 en Malabrigo, en la región chaqueño-santafesina, fue ordenado sacerdote en 1966 tras estudiar teología en el monasterio de Las Condes, en Chile. Su legado incluye más de cincuenta libros y discos, en los que combinó pasajes bíblicos con reflexiones cotidianas, metáforas del campo y un tono cercano que lo hizo muy querido por su audiencia.
Fue abad del Monasterio de Los Toldos en dos ocasiones y en 1995 asumió como abad presidente de la Congregación Benedictina del Cono Sur, con influencia en Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. Su aporte a la literatura juvenil fue reconocido con el Diploma al Mérito de los Premios Konex en 1994.
Además de su obra escrita, Menapace tuvo una destacada presencia en medios de comunicación, desde donde transmitió valores espirituales con una mirada amable, sencilla y profundamente humana. Su partida deja una huella imborrable en la espiritualidad popular argentina.
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