El caso que marcó a Tucumán entra en su momento más decisivo. Este miércoles, el tribunal dará a conocer el veredicto por el crimen de Paulina Lebbos, en una jornada cargada de tensión, expectativas y un reclamo de justicia que se sostuvo durante casi dos décadas.
El Tribunal de la Sala III, integrado por los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, dictará sentencia en el juicio oral que busca determinar quién fue el autor material del asesinato de la joven estudiante. En el centro de la causa está César Soto, ex pareja de la víctima y padre de su hija, quien enfrenta un pedido de prisión perpetua por parte de la fiscalía, acusado de haberla estrangulado en la madrugada del 26 de febrero de 2006.
La audiencia comenzará a las 8 de la mañana en el edificio judicial de calle España al 400, en medio de un escenario atravesado por dudas, tensiones internas y un complejo entramado judicial.
Un caso atravesado por el encubrimiento
La causa se inició con la desaparición de Paulina tras salir de un boliche en la zona del Abasto y tuvo un giro trágico con el hallazgo de su cuerpo el 11 de marzo en Tapia. A lo largo de estos años, la Justicia comprobó la existencia de una red de encubrimiento que involucró a sectores policiales y judiciales de la gestión de José Alperovich, con maniobras destinadas a borrar pruebas y desviar la investigación.
En este juicio, sin embargo, el foco está puesto en la autoría material. Durante el debate oral declararon 41 testigos y se presentaron múltiples pericias que intentaron reconstruir lo ocurrido en una vivienda de calle Estados Unidos al 1.200, donde la fiscalía sostiene que Soto cometió el crimen con alevosía y en un contexto de violencia previa.
Acusación y defensa, en veredas opuestas
El fiscal Carlos Sale fue contundente: “todos los caminos conducen a César Soto”, afirmó al solicitar la pena máxima. Basó su postura en testimonios que describieron situaciones de maltrato y en indicios que, según su criterio, forman una cadena sólida.
En contrapartida, la defensa encabezada por Roque Araujo calificó la acusación como una “fábula” y un “invento”. Sostuvo que no existe ninguna prueba directa que ubique a Paulina en la casa de Soto y advirtió que una condena sería una forma de cerrar el caso con un “chivo expiatorio”.
Un clima enrarecido antes del fallo
En las horas previas al veredicto, el escenario se tensó aún más. Alberto Lebbos, padre de la víctima, pidió el apartamiento del fiscal y la nulidad parcial de su alegato, cuestionando que haya retirado la acusación contra Sergio Kaleñuk, a quien señala como pieza clave en la red de encubrimiento.
Según Lebbos, esta decisión deja en riesgo la posibilidad de esclarecer el entramado de poder que protegió a los responsables y podría consolidar una nueva instancia de impunidad.
Las claves del veredicto
El fallo de hoy abre dos caminos posibles:
- Una condena a prisión perpetua para Soto significaría un cierre parcial tras años de lucha, aunque persiste el interrogante sobre si eso alcanza sin desarticular toda la red de encubrimiento.
- Una absolución, en cambio, implicaría que nunca se podrá determinar con certeza quién fue el autor del crimen, dejando el caso envuelto en una impunidad definitiva.
Los jueces deberán definir si los indicios y testimonios son suficientes para romper el principio de inocencia o si las falencias de la investigación impiden una condena.
Mientras tanto, la sociedad tucumana sigue expectante ante una sentencia que no solo definirá el destino de un acusado, sino también el mensaje que deja la Justicia frente a un caso atravesado por el poder, los errores y el dolor.

