Se descubre en Reino Unido una nueva red de espías rusos con planes de asesinato

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Una segunda red de espionaje vinculada a Rusia ha sido identificada en el Reino Unido, revelando planes para asesinar a periodistas mediante métodos descritos como “más allá de la imaginación”. La investigación ha llevado a la condena de varios miembros del grupo, pero las amenazas contra reporteros continúan.

Periodistas en la mira: secuestros, atentados y envenenamientos

En la causa se reveló que Vladimir Putin consideraba al periodista búlgaro Christo Grozev como «un objetivo prioritario

El tribunal británico ha juzgado a tres ciudadanos búlgaros acusados de espiar para Rusia y de conspirar para asesinar al periodista búlgaro Christo Grozev y al ruso Roman Dobrokhotov. Los métodos propuestos han sido catalogados como extremadamente violentos, incluyendo un atentado suicida y el traslado forzado de las víctimas a Siria.

Entre las tácticas discutidas, se ha mencionado el uso de ricina y del agente nervioso VX—el mismo empleado en el asesinato de Kim Jong-nam, hermano del líder norcoreano Kim Jong-un—para envenenar a los reporteros. El incendio en la vía pública y el ataque con ácido también han sido considerados como opciones por los espías. «Planeaban una muerte horrible con métodos más allá de cualquier imaginación», declaró Grozev.

Desde 2020, los periodistas han sido vigilados en distintos países europeos, lo que ha intensificado la preocupación por su seguridad.

Una red de espías al servicio del Kremlin

La operación ha sido liderada desde Moscú por Jan Marsalek, un ciudadano austríaco buscado por fraude financiero y señalado como intermediario de la inteligencia rusa. El presidente ruso, Vladimir Putin, habría calificado a Grozev como un “objetivo prioritario” en 2020.

Las detenciones se han producido en febrero de 2024, cuando las autoridades británicas han arrestado a seis ciudadanos búlgaros, identificados como Vanya Gaberova, Katrin Ivanova, Tihomir Ivanchev, Orlin Roussev, Biser Dzhambazov e Ivan Stoyanov. El grupo operaba desde una antigua casa de huéspedes en Great Yarmouth, Norfolk.

Alerta por una segunda célula de espionaje

Tras la desarticulación de esta red, la inteligencia británica ha alertado sobre la existencia de otro grupo ruso operando en el país, lo que ha llevado a aumentar la vigilancia sobre periodistas y disidentes. “Sabíamos que después del arresto del primer equipo, la tarea continuaría, y ahora está en manos del GRU (inteligencia militar rusa)”, declaró Dobrokhotov.

Las autoridades británicas han reforzado las medidas de seguridad, instando a cualquier persona que sospeche de interferencia extranjera a denunciar la actividad a la policía local.

Mientras tanto, Grozev y Dobrokhotov han optado por el exilio. Grozev se ha trasladado a Estados Unidos, mientras que Dobrokhotov permanece en Reino Unido con su familia, adoptando precauciones extremas para protegerse.

“Ahora lo sabemos con certeza: los intentos de matarnos continúan”, afirmó Dobrokhotov.

El caso ha encendido las alarmas en Europa, subrayando el peligro constante que enfrentan los periodistas que investigan las operaciones encubiertas de Rusia.

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