Un preocupante episodio tuvo lugar este miércoles en Yerba Buena, donde la Policía y la Justicia investigan un presunto caso de intimidación pública ocurrido en la Escuela Miguel Lillo.
El hecho salió a la luz luego de una comunicación telefónica que alertó sobre la aparición de un cartucho de arma de fuego dentro del establecimiento, ubicado en la esquina de Brasil y Perú. Tras la denuncia, una comisión policial encabezada por el comisario Rodrigo Pérez acudió de inmediato al lugar.
Al arribar, los efectivos fueron recibidos por la directora de la institución, quien entregó el elemento hallado: un proyectil que, según las primeras pericias, correspondería a un calibre 7,62 x 51 milímetros.
De acuerdo con el informe preliminar, el cartucho estaba manipulado y carecía de cápsula iniciadora, por lo que se trata de un objeto inerte, sin posibilidad de detonación. Aun así, el hallazgo generó inquietud entre docentes y alumnos.
La munición fue descubierta por una docente dentro de su campera. Según relató, había regresado recientemente de dictar clases en una escuela de Banda del Río Salí, y la prenda había quedado colgada en el respaldo de una silla dentro de un aula. Esta circunstancia alimenta la hipótesis de que el elemento pudo haber sido colocado por terceros, ya sea como una broma o con fines intimidatorios.
Ante la situación, tomó intervención la Unidad Fiscal de Delitos Complejos, a cargo de la fiscal Brenda Deroy, quien ordenó el secuestro del cartucho y el inicio de las actuaciones de rigor. La causa fue caratulada como intimidación pública contra autores desconocidos.
La investigación continúa para esclarecer lo sucedido y establecer eventuales responsabilidades. Por el momento, no se registraron personas lesionadas ni nuevos incidentes dentro de la comunidad educativa.

