Salud

Caso Matías Juárez: la fiscalía pidió que los médicos sean absueltos

La acusación pública entendió que la muerte del niño fue una "contingencia médica". Los abogados de la familia pidieron penas condicionales e inhabilitación para ejercer la medicina

Por Tendencia de Noticias · 2026-08-31T18:13:38.510Z

Caso Matías Juárez: la fiscalía pidió que los médicos sean absueltos

La fiscal encargada de la acusación contra los médicos acusados de la muerte del niño Matías Juárez tras una cirugía de amígdalas en octubre de 2016 pidió que los acusados sean absueltos. Marta Jerez en sus alegatos finales, consideró que el fallecimiento del niño fue "una contingencia médica" y que el otorrinolaringólogo Álvaro Páez y las médicas Florencia Jerez y Federica Castro son inocentes.

Por el contrario, la querella pidió para Páez la pena de tres años de prisión condicional y la inhabilitación para ejercer la medicina por siete. Para las médicas, solicitó 1 año en suspenso y cinco de inhabilitación. Los consideró autor y participes del delito de homicidio culposo por mala Praxis médica.

Matías tenía ocho años y una cirugía de amígdalas programada. Entró a quirófano el 20 de octubre a las 11 para la operación, catalogada como de “riesgo menor”, con los estudios prequirúrgicos correspondientes. El procedimiento se extendió más de lo previsto y el niño fue llevado a la habitación en estado de semi consciencia.

En las horas siguientes, sufrió tres sangrados por la boca y quedó en coma inducido, con respirador automático. Matías murió cinco días más tarde.

El juicio tardo diez años en comenzar y a Jerez le tocó la tarea de representar al Ministerio Público Fiscal en la acusación.

Sin embargo, en su alegato final cambió el rumbo y consideró que la situación no pudo ser dominada por los profesionales, quienes habrían actuado bajo los protocolos correspondientes.

Jerez argumentó que las juntas médicas realzadas durante la etapa de investigación determinaron que el tratamiento y la indicación quirúrgica fueron correctos. Destacó el testimonio del neurocirujano infantil Ricardo Auad, parte del staff del sanatorio, quien explicó que Matías sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico en el hemisferio derecho. La fiscalía también argumentó que la falta de una autopsia, que no pudo realizarse porque se pidió cuando ya habían pasado muchos días del fallecimiento, impidió determinar con absoluta certeza la causa hemodinámica de la muerte.

La querella, ejercida por Silvia Furque y Gerónimo Martínez Molina, rechazó la hipótesis de la fiscalía. "Matías entró sonriendo, caminando y confiando", señaló la abogada, enfatizando que el niño era completamente sano y presentaba estudios prequirúrgicos perfectos para una cirugía de bajo riesgo.

La acusación privada expuso una cronología de presuntas omisiones y demoras sistemáticas que habrían sellado el destino de Matías. Según la querella, tras salir de la cirugía el 20 de octubre, Matías presentaba labios morados y falta de oxígeno. Aunque el doctor Páez interpretó esto como un broncoespasmo, la querella afirmó que el niño sufría una pérdida masiva de sangre.

Una vez en terapia, los análisis clínicos de rigor tardaron seis horas en llegar porque no fueron solicitados con carácter de urgencia, sostuvieron los abogados de María Luna, mamá de Matías. Agregaron que a las 19:00 horas Matías había perdido el 40% de su volumen sanguíneo, y la primera transfusión de sangre se realizó recién a las 21:00 horas.

La querella argumentó que el doctor Páez adoptó una "actitud expectante" y no reingresó al niño al quirófano para localizar y detener el sangrado en la fosa amigdalina derecha. Matías comenzó a vomitar sangre de manera repetida a las 22:00, 23:00 y 03:30 horas.

Repasaron que las 04:30 horas, la doctora Jerez solicitó una tomografía urgente, pero el estudio no pudo realizarse hasta las 06:00 de la mañana porque el tomógrafo del sanatorio estaba apagado durante la noche y se debió esperar al técnico. Esta demora, según la querella, provocó la pérdida de las "horas de oro" para revertir el ACV. La expresión fue acuñada por el testigo Juan Masaguer, también testigo en la causa, que dijo que había una ventana de cuatro horas para actuar.

La querella argumentó que el sangrado en el sitio quirúrgico originó un shock hipovolémico y que la consecuente hipotensión arterial agravó severamente la lesión cerebral.

Por ello, la mantuvo la acusación, aunque la fiscalía la abandonó. "Lo que queremos es que no vuelva a pasar nunca más", concluyeron.