Salud
Caso Matías Juárez: los médicos dijeron que son inocentes y reclamaron que sufrieron escraches
Álvaro Páez y Florencia Jerez dijeron que su actuación fue correcta y dijeron que su vida se vio afectada por la causa judicial que los tiene imputados por homicidio culposo
Por Tendencia de Noticias · 2026-08-26T22:19:34.313Z

“Este ámbito para el médico es muy no es cómodo, pero yo ya sentía la necesidad imperiosa de venir a explicar lo sucedido para quitar un poco la angustia que tengo ya hace diez años”. De esta manera, comenzaba el otorrinolaringólogo Álvaro Páez a declarar en el juicio por la muerte de su paciente Matías Juárez, de ocho años.
En la recta final del juicio, Páez expresó sus condolencias a la familia por lo ocurrido hace una década, pero negó haber tenido culpa en el fallecimiento del niño que operó de amígdalas el 20 de octubre de 2016. Aceptó declarar, pero no permitió preguntas de la fiscalía ni de la querella. “Es entendible, por ahí, desde cierta punto de vista el reclamo, el no entendimiento de la familia. Muchas veces, hasta la ciencia médica no puede explicar la situación. Son eventos a veces que son no previsibles, no prevenibles”.
Antes de comenzar a explicar las maniobras médicas que realizó para evitar la muerte del niño, reclamó que la causa penal abierta por su muerte le afectó profesional y personalmente. “Todo esto me llevó a aislarme muchas veces por el estigma, por la fobia social que tuve, por la estigmatización en las redes sociales y los medios de comunicación. Estuve en aislamiento, dejé de trabajar un par de meses, tuve tratamiento psicológico para recuperar la confianza y la seguridad, la solvencia para trabajar como lo venía haciendo; para lo que estudié y me formé. Lo hice siempre dedicándome de lleno al paciente, como tiene que ser”, explicó.
Paez dijo que, antes de la muerte de Matías, había realizado entre 6.000 y 7.000 cirugías de ese tipo en total. En la actualidad, sólo hace diez por año. “Tuve manifestaciones hasta atendiendo en mi consultorio, con los pacientes esperando en la sala de espera, algo bastante duro”, cuestionó. “Me afectó, por supuesto, en lo familiar, los seres queridos son los que más sufren; uno por ahí trata de superar pero las otras personas sufren”, lamentó.
Luego, declaró Florencia Jerez, la médica a cargo de la terapia intensiva. “Estos años han sido muy difíciles, porque yo tuve siempre el pleno conocimiento que había hecho lo que debía. Y tuve que escuchar escraches y cosas que se han dicho de mí durante estos 10 años, que han sido muy duras para mí y para mi familia”, lamentó.
“Llevo 10 años este esperando que un fiscal me diga, ´la escucho’. Hasta ahora, las dos declaraciones que hice siempre fueron ante un secretario que mecanografiaba y nadie parecía leer o escuchar todo lo que habíamos hecho”, dijo.
“Parecía que se trataban de hechos aislados, como que nadie tenía una visión global de lo que había pasado esa noche, de nuestro trabajo y de lo que nosotros habíamos hecho para que todo salga de la mejor manera. Siempre uno trabaja para que todo salga bien, pero no siempre los resultados nos acompañan. Eso no quiere decir que trabajemos mal”, analizó.
Dijo que recibió a Matías en estado estable y que a las 22, el niño presentó un primer vómito de sangre con coágulos. Ante la descompensación, hizo una transfusión, colocó sondas nasogástrica y vesical para monitoreo, y llamó al Páez, quien descartó sangrado activo en la garganta. A las 23 se produjo un segundo vómito similar y ella repitió las medidas de estabilización. Matías, según sus dichos, se mantenía lúcido y sin fallas neurológicas.
Agregó que a las 3, Matías sufrió un tercer vómito de carácter expulsivo, cefalea intensa, irritabilidad y pupilas anisocóricas. Ante los signos de hipertensión endocraneana se lo indujo a un coma para proteger su cerebro. Una vez estabilizado, cerca de las 4.30, gestionó la tomografía, que recién se realizó a las 6 porque el tomógrafo del sanatorio estaba apagado y se necesitaba que el técnico se trasladara desde su domicilio. La tomografía reveló un infarto cerebral. Jerez enfatizó que, como intensivista, su rol era la estabilización clínica
La médica Federica Castro no declaró.