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El S&P Merval en dólares cayó un 12% en agosto y el riesgo país escaló 80 puntos, el mayor salto desde febrero
Las acciones argentinas atravesaron un mes de fuerte presión, con las entidades financieras entre las más castigadas. Los bonos soberanos también retrocedieron; el dólar mostró movimientos más acotados.
Por Tendencia de Noticias · 2026-09-01T04:32:29.343Z

La corrección de los activos argentinos se profundizó durante agosto y terminó configurando el peor mes desde febrero, aun cuando el dólar mostró movimientos acotados y el contexto internacional fue favorable en varias jornadas. En ese marco, el S&P Merval cayó cerca de 10% en pesos y 12% en dólares, mientras el riesgo país saltó alrededor de 20%, más de 80 puntos, hasta cerrar en 512 unidades.
Los bonos soberanos también quedaron bajo presión, con mayores pérdidas en los tramos medio y largo, mientras el dólar mayorista y los financieros avanzaron apenas cerca de 2%.
A lo largo del mes, además, la dinámica fue cambiando de foco. En las primeras semanas, el mercado quedó condicionado por la escasez de liquidez y la fuerte suba de las tasas, con la TAMAR pasando de 22,8% a 25,2%, un salto de 2,4 puntos porcentuales (más del 10%),mientras el Gobierno buscaba sostener al dólar alrededor de los $ 1.500.
La atención empezó a desplazarse hacia el riesgo electoral, que comenzó a reflejarse con mayor claridad en las curvas que atraviesan 2027, al tiempo que los balances bancarios agregaron presión sobre las acciones por el deterioro de la calidad crediticia.
Hacia el cierre del mes, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) permitió algo más de liquidez y flexibilidad cambiaria, aunque el rebote de la última semana no alcanzó para revertir el castigo acumulado.
Durante buena parte de agosto, el Gobierno buscó preservar la estabilidad cambiaria mediante una administración más estricta de la liquidez, una estrategia que permitió mantener al dólar mayorista alrededor de los $1.500, pero que trasladó buena parte de la tensión hacia el mercado de pesos.
En ese marco, las tasas de corto plazo escalaron con fuerza, con la caución cerca del 30% TNA, la tasa interbancaria tocando niveles próximos al 28% durante la tercera semana y la TAMAR manteniéndose en valores elevados.
Sin embargo, a medida que la escasez de pesos comenzó a generar mayores distorsiones, el BCRA modificó parcialmente esa estrategia y empezó a inyectar liquidez al sistema. A partir de entonces, las tasas comenzaron a comprimirse, aunque ese alivio tuvo como contrapartida una mayor flexibilidad cambiaria, que llevó al dólar mayorista a superar los $ 1.500 hacia el cierre del mes y al CCL a acercarse a los $ 1.600.
La renta fija cerró agosto con un deterioro más marcado en los tramos largos. Después de que todos los segmentos terminaran julio en alza, en agosto solo el tramo corto en pesos se mantuvo positivo, con una suba de 1,2%, mientras la deuda larga cayó 2,2% en pesos y 2,7% en dólares. Medida en moneda estadounidense, la corrección fue todavía mayor, con bajas de 3,4% y 3,8%, respectivamente.
El riesgo país subió más de 80 puntos, cerca de 20%, y cerró en torno a 512 unidades, su mayor salto mensual desde febrero.
Según Matías Migliore, Team Leader de Mesa IFA en Balanz, dijo que el deterioro no respondió únicamente al contexto externo. Incluso en jornadas con mejor clima internacional, los soberanos argentinos siguieron ofrecidos y se desacoplaron de otros emergentes, una señal de que el mercado empezó a exigir una prima adicional por factores propios, especialmente vinculados con el escenario político y electoral.