Salud
Juicio por Matías Juárez: un médico declaró que sus colegas actuaron bien y otro aseguró que no
Luis Pasteris dijo el tratamiento que recibió en niño que murió tras una cirugía de amígdalas fue correcto, rápido y adecuado. Juan Masaguer, en cambio, entendió que sus colegas perdieron "horas de oro" y no detuvieron el sangrado que le costó la vida.
Por Tendencia de Noticias · 2026-08-20T03:53:12.456Z

La segunda jornada del juicio por la muerte de Matías Juárez presentó testimonios de dos médicos que analizaron el caso con miradas diametralmente opuestas. Mientras un neurólogo sostuvo que sus colegas actuaron de manera correcta, un especialista en emergencias médicas entendió que shock hipovolémico que le causó la muerte estuvo "mal tratado".
Luis Alberto PastEris, neurocirujano, ratificó las conclusiones de la junta médica realizada en la etapa de instrucción. Argumentó que "el tratamiento médico y la indicación quirúrgica fue la correcta" y que el menor sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico debido a la obstrucción de la arteria cerebral media derecha.
Según el neurólogo, el shock inicial por pérdida de sangre fue compensado de manera rápida y adecuada en la terapia intensiva mediante transfusiones y expansión de volumen. Sin embargo, admitió ante el tribunal que la ausencia de una autopsia o necropsia inmediata impidió certificar con absoluta precisión científica el origen del sangrado.
Sin embargo, el segundo testigo sostuvo una postura diametralmente opuesta. Juan Masaguer, especialista en emergencias médicas, declaró que en su momento no quiso firmar el informe de la junta médica. El neurocirujano defendió una hipótesis diferente, sostuvo que el ACV fatal de Matías fue provocado directamente por un shock hipovolémico severo y mal resuelto debido a un sangrado postquirúrgico que nunca se detuvo de forma activa.
"El chico había sangrado mucho durante la cirugía", dijo el testigo. Destacó que la hemoglobina del paciente se desplomó drásticamente de un nivel normal antes de ingresar a quirófano a un nivel crítico al entrar en terapia intensiva. Masaguer criticó con dureza la "actitud expectante" del cirujano Páez, quien, a pesar de los reiterados llamados y de los sucesivos vómitos de sangre y coágulos que presentaba el menor, se limitó a revisiones visuales periféricas sin reingresar al paciente al quirófano para sellar el foco hemorrágico.
"De nada sirve reponer volumen si el sangrado continúa activo", sentenció, advirtiendo que se perdieron "horas de oro" (una ventana de 4 a 5 horas) para poder destapar la arteria obstruida.
Finalmente, declaró la anestesióloga Luciana Paola Perseguino, quien validó el procedimiento de su área y dijo que existía un consentimiento firmado por la madre. Sin embargo, al ser consultada por su experiencia, reconoció que en más de diez años de profesión nunca presenció el fallecimiento de un paciente a raíz de una operación de amígdalas.