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La papa definitiva es argentina: no se oscurece, resiste los golpes y reduce las pérdidas industriales
El desarrollo del INTA y el Conicet busca reducir descartes durante el procesamiento y mejorar la calidad final de los tubérculos.
Por Tendencia de Noticias · 2026-08-15T23:49:52.342Z

Una nueva variedad de papa desarrollada por científicos argentinos promete resolver dos problemas que generan pérdidas a lo largo de la cadena productiva: los moretones provocados por los golpes y el oscurecimiento de los tubérculos después del corte. Se trata de OLI INTA, creada por el Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce mediante técnicas de edición génica.
Los daños mecánicos pueden producirse durante distintas etapas, desde la cosecha hasta el transporte y el almacenamiento. Aunque muchas veces no son visibles desde el exterior, las manchas internas reducen la calidad de la papa, afectan su valor comercial y condicionan su utilización por parte de la industria. Los ensayos realizados con OLI INTA mostraron que los tubérculos sometidos a golpes no desarrollaron esos moretones subsuperficiales.
La nueva variedad también presenta una mayor capacidad para conservar su color después del corte. Para conseguirlo, los investigadores trabajaron sobre el gen responsable de la producción de una enzima vinculada con el oscurecimiento de los tejidos. “La edición génica permitió inactivar el gen de la polifenol oxidasa, lo que evita la formación de pigmentos oscuros en los tejidos dañados”, explicó Gabriela Massa, investigadora del INTA y del Conicet, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata e integrante del equipo que desarrolló la variedad.
Esta característica puede tener un impacto directo en la industria procesadora, donde el aspecto y la calidad interna de la materia prima resultan determinantes. “Al reducirse el pardeamiento enzimático, disminuye el descarte industrial y se mejora la calidad del producto final”, señaló Massa. La innovación permitiría, además, valorizar una mayor proporción de la producción y reducir el volumen de residuos generado durante el procesamiento.
Uno de los aspectos centrales del desarrollo es que la edición génica aplicada a OLI INTA no incorpora información genética de otras especies, por lo que se diferencia de los organismos transgénicos. Según Massa, esta condición también tiene implicancias para su adopción: “Este aspecto resulta clave desde el punto de vista regulatorio, ya que estas variedades siguen la misma normativa que las obtenidas por mejoramiento convencional”.
La herramienta abre, a su vez, nuevas posibilidades para el mejoramiento de cultivos. Sergio Feingold, excoordinador del Programa Nacional de Biotecnología del INTA, explicó que “esta tecnología permite incorporar cualidades a variedades exitosas para la producción, lo que representa un cambio fundamental en la manera de hacer mejoramiento en la papa”. Además de acelerar los tiempos de desarrollo, la edición génica puede contribuir a obtener materiales mejor adaptados frente a condiciones ambientales, plagas y enfermedades.
OLI INTA ya fue inscripta oficialmente en el Registro Nacional de Cultivares y en el Registro Nacional de Propiedad de Cultivares del Instituto Nacional de Semillas (INASE). El desarrollo surgió del trabajo conjunto entre investigadores del INTA y del Conicet, con financiamiento de iniciativas como Procisur y Fontagro. Su registro se produce, además, mientras avanzan internacionalmente los marcos para las Nuevas Técnicas Genómicas y abre la posibilidad de gestionar su inscripción en otros países de la región, entre ellos Brasil.