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Las cartas que cambiaron la historia: cómo San Martín presionó para que Tucumán declarara la Independencia
Desde Cuyo, el general José de San Martín insistió una y otra vez ante los diputados del Congreso de Tucumán para que proclamaran la Independencia. Consideraba que esa decisión era indispensable para consolidar la lucha por la libertad y avanzar con la campaña libertadora hacia Chile y Perú.
Por Tendencia de Noticias · 2026-08-17T12:30:44.663Z

La Declaración de la Independencia del 9 de Julio de 1816 no fue un hecho aislado ni el resultado exclusivo del debate desarrollado en el Congreso de Tucumán. Detrás de esa decisión hubo una intensa presión política ejercida por José de San Martín, quien desde Mendoza comprendía que el futuro de su proyecto libertador dependía de que las Provincias Unidas rompieran definitivamente los vínculos con la Corona española.
Como gobernador intendente de Cuyo, San Martín siguió de cerca el trabajo del Congreso instalado en Tucumán y mantuvo un intercambio permanente con Tomás Godoy Cruz, uno de los diputados cuyanos. A través de sus cartas, el Libertador reclamó definiciones rápidas y contundentes. Su convicción quedó reflejada en una frase que con el paso del tiempo se convirtió en uno de los conceptos políticos más importantes de la historia argentina: "Preciso es que nos llamemos independientes para que nos conozcan y respeten".
Para San Martín, la declaración de la Independencia no era solamente un acto simbólico. Era una condición estratégica para darle legitimidad internacional a la causa revolucionaria y fortalecer el Ejército de los Andes antes de iniciar la campaña hacia Chile y, posteriormente, al Perú. Sin una Nación independiente, entendía que sería imposible negociar con otras potencias o enfrentar con autoridad al poder español.
Durante todo 1816 insistió ante Godoy Cruz para que transmitiera a los congresales la necesidad de acelerar la decisión. Sus cartas revelan la preocupación por evitar nuevas demoras y muestran a un líder convencido de que la emancipación política debía preceder a la liberación militar del continente.
Cuando finalmente el Congreso declaró la Independencia el 9 de julio de 1816, San Martín encontró el respaldo institucional que necesitaba para continuar su proyecto. Desde ese momento, la palabra "Libertad" comenzó a ocupar un lugar central en sus proclamas dirigidas a las tropas y a los pueblos, transformándose en el principal motor de una campaña militar que terminaría cambiando el destino de Sudamérica.
Más de dos siglos después, aquellas cartas siguen siendo uno de los testimonios más elocuentes del papel que desempeñó San Martín en la gestación de la Independencia argentina. Más allá de sus victorias en el campo de batalla, reflejan el compromiso político y la visión estratégica de un hombre que entendió que la libertad debía proclamarse antes de poder defenderse con las armas.
Campo de instrucción en Mendoza, 19 de enero de 1816.
Señor don Tomás Godoy.
¡Qué habrá usted dicho de mi silencio a sus repetidas y amables cartas! Pero soy tan disculpable como usted verá en mi corto relato.
Un furioso ataque de sangre y en su consecuencia una extremada debilidad me han tenido diecinueve días postrado en cama; los atrasos que encontré después de ellos me hicieron contraerme más y más a su despacho; las atenciones del enemigo y apresto para recibirlo en caso de invasión me obligó a olvidar a mis amigos; todas estas circunstancias reclaman su indulgencia del modo más exigente.
Cuánto celebré no haya sido exagerado el cuadro que le hice sobre el amable y virtuoso intendente de esa provincia. Amigo mío, crea usted que hay pocos americanos comparables a él.
Nada de particular en este pueblo, la misma tranquilidad que usted dejó, la misma disposición en favor de la causa, y en fin la misma disposición en socorrerla, que nunca se ha manifestado con más entusiasmo que cuando han sabido nuestro contraste en el Perú.
Diga usted al amigo Aráoz no deje de avisarme por extraordinario todas las incidencias del Perú, igualmente queda usted encargado de esta comisión.
¿Cuándo empiezan ustedes a reunirse? Por lo más sagrado le suplico hagan cuantos esfuerzos quepan en lo humano para asegurar nuestra suerte; todas las provincias están en expectación esperando las decisiones de ese congreso: él solo puede cortar las desavenencias (que según este correo) existen en las corporaciones de Buenos Aires.