Sociedad

¿Por qué alumnos llevan armas a las escuelas?

En su columna de opinión, la exministra de Educación de Tucumán Silvia Rojkés de Temkin reflexiona sobre los recientes casos de alumnos que llevan armas a las escuelas y advierte que la respuesta no puede limitarse al castigo. Plantea la necesidad de comprender una problemática atravesada por la vio

Por Tendencia de Noticias · 2026-08-31T10:40:51.673Z

¿Por qué alumnos llevan armas a las escuelas?

No son muchas estas situaciones que por lo menos conocemos, pero cada una de ellas no terminan de sorprendernos, nos asusta y comienza un gran debate en gran parte de la sociedad y de los medios de comunicación. Voces diversas y un porcentaje lo hace desde una mirada punitivista, castigando a ese joven alumno, a su familia y también a la escuela. Vuelvo a la pregunta del principio: ¿por qué se llevan armas a las escuelas? ¿Por qué a la escuela? No es bueno que esto suceda, no es bueno que jóvenes manipulen armas. ¡No lo es! Pero sucede.

La escuela es la única institución del Estado, base de la construcción ciudadana democrática, que contiene a una misma comunidad durante el tiempo escolar. La escuela no es una institución aislada de la sociedad. Es el espejo de lo que sucede en ella, con sus realidades buenas y no tan buenas. En cada espacio y con cada sujeto con sus historias que forma parte de esa comunidad escolar, se reproduce aquello que sucede afuera de la misma. Craso error pensar que en las escuelas la conflictividad social no ingresa. Entra con cada uno de nosotros junto con nuestras realidades diversas, desiguales, solitarias, con esperanzas para algunos, para otros por obligación.

La escuela es ese espacio común que se construye colectivamente. Es el lugar del encuentro, de los grupos, de los proyectos, de los amigos. Espacio de pertenencia, de identidad. La escuela es esto y mucho más.

Ahora, me pregunto si sabemos cómo viven, con quién y dónde nuestros estudiantes. ¿Qué quieren, qué presentes tienen, qué proyectos, qué futuros se imaginan? ¿Sabemos también cuántas armas circulan por cada comunidad? Están presentes. Mostrar un arma es también una manera de decir aquí estoy. Nos están diciendo muchas cosas, junto con los aumentos de suicidios, de consumos problemáticos, de soledades que los abrazan sin que nos demos cuenta.

La escuela es el lugar donde pueden estar, circular y con docentes acompañándolos. Pero la escuela sola no puede dar respuestas a tantas necesidades, a estas problemáticas sociales, crueles que se presentan en lo cotidiano en las aulas, frente a una sociedad que mira a los jóvenes con desconfianza, con prejuicios y muchas veces con temor. Una sociedad atravesada también por el enojo, la ira y la agresión. Por un individualismo que intenta arrasar con lo colectivo. Donde las otras instituciones del Estado no intervienen como equipo. Intervención fragmentada, lazos sociales quebrados.

Entra en vigencia el nuevo Régimen Penal Juvenil, y estas realidades no fueron contempladas en su espíritu y tampoco fue trabajado en los distintos ámbitos educativos ni con toda la comunidad juvenil para que se lo conozca.

Frente a la crueldad socioeconómica que estamos viviendo por las políticas de gobierno, estas noticias que nos conmueven y preocupan no deben justificar el punitivismo como práctica simplista, omitiendo la complejidad del mismo y que no resuelve especialmente en jóvenes la convivencia y resolución de conflictos.

Se debe trabajar la responsabilidad de los hechos. ¡Así debe ser! Sosteniendo espacios pedagógicos permanentes con estrategias no burocráticas, para poder trabajar el impacto de sus actos —en algunos establecimientos, la autodisciplina como proyecto educativo dio, a lo largo de su historia, muy buenos resultados— desde la escucha recíproca, la convivencia escolar, la participación en actividades y proyectos educativos, para con toda la comunidad desde los consejos de convivencia, tutores, familias y vecinos.

Que circule la palabra, restaurar las conversaciones, fortalecer lo solidario, los afectos que se tejen en las escuelas y con el barrio, su comunidad donde está inserta. Con participación de la sociedad toda. Con presupuestos necesarios, formación permanente de equipos interdisciplinarios y articulación con otras áreas del Estado. Tejiendo redes colectivas.

*La autora de esta columna es pedagoga, especialista en Epistemologías del Sur (CLACSO-CES), diplomada Superior en Ciencias Sociales (FLACSO), presidenta de la Fundación Central Espacio de Ideas. Fue legisladora provincial electa por la Sección Oeste de la provincia de Tucumán (2015-2019) y, en el periodo 2007-2015, ministra de Educación de la Provincia de Tucumán.