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Por qué cada vez cuesta más ver una película entera: un psicólogo explicó el efecto del scroll infinito
El psicólogo Agustín Dellepiane analizó el impacto del uso excesivo de redes sociales en adolescentes en el marco de la demanda que enfrenta Meta en Estados Unidos, donde se acusa a la empresa de haber diseñado Instagram y Facebook para generar dependencia entre los usuarios más jóvenes, y detalló q
Por Tendencia de Noticias · 2026-08-20T12:35:03.482Z

El profesional abordó el tema en una entrevista concedida al programa La Mañana en Marcha, que se emite por LV7 Radio Tucumán.
Agustín Dellepiane señaló que entre quienes hacen un uso excesivo de las plataformas se observan mayores niveles de ansiedad, en algunos casos síntomas depresivos y una baja en la autoestima, especialmente durante la adolescencia. El factor que identificó como central es la comparación social permanente: "Ver vidas perfectas, entre comillas, de otros", explicó, y aclaró que lo que se publica corresponde a momentos puntuales y no a una situación sostenida en el tiempo.
A eso sumó el fenómeno conocido como FOMO, sigla en inglés de "miedo a perderse algo", que describió como el estado de estar pendiente de lo que ocurre en las redes mientras no se está conectado.
El psicólogo apuntó también al diseño de las plataformas. Mencionó los "me gusta", las notificaciones permanentes y el desplazamiento infinito de contenidos como mecanismos que favorecen un uso compulsivo. En ese punto explicó el funcionamiento de los videos breves: cada uno genera un estímulo que se resuelve en segundos y produce una recompensa, lo que lleva a buscar el siguiente de manera continua.
Esa dinámica, indicó, tiene consecuencias sobre la capacidad de concentración. "Hoy en día lo que está sucediendo es que los jóvenes ni siquiera pueden ver una película de dos horas", sostuvo, y agregó que también hay adultos que adelantan los tramos que consideran menos atractivos. Según su lectura, se pierde el hábito de sostener una trama que combina momentos de mayor y menor intensidad, algo que impacta tanto en el consumo cultural como en el ámbito académico, donde una clase también atraviesa instancias diversas.
Consultado sobre las edades, recordó que la habilitación para el uso de redes sociales se ubica en los 13 años y que en el último tiempo algunos países elevaron ese límite: Francia lo llevó a 15 años y Australia a 16.
Sobre qué pueden hacer las familias, Dellepiane diferenció según la edad. Para los más chicos recomendó garantizar experiencias por fuera de la pantalla: "Que vuelvan a los juguetes, que vuelvan al contacto con otros cara a cara", indicó, porque de lo contrario se pierden instancias que considera significativas para el desarrollo. Para los adolescentes, planteó la necesidad de conversar sobre lo que ven y sobre lo que les ocurre en ese espacio. Mencionó como ejemplo los perfiles que exhiben una vida de lujo que en los hechos resulta simulada, y remarcó que en las redes se replican situaciones del mundo presencial: hostigamiento, ciberacoso y apuestas online, entre otras.