Beber agua durante las comidas no solo no perjudica la digestión, sino que puede facilitar el proceso, según expertos en salud citados por Real Simple. Además, esta práctica puede contribuir a una mayor sensación de saciedad y favorecer el control del apetito, aunque en casos como reflujo gastroesofágico o cirugía gástrica se recomienda separar la ingesta de líquidos y sólidos.
La Dra. Arshpreet Saraan, médica de familia y docente clínica en la Universidad de California, Riverside, destaca que beber agua a sorbos mientras se come favorece el tránsito del bolo alimenticio y no altera las enzimas digestivas. A su vez, la nutricionista Mackenzie Blair, de la Universidad de Colorado, sugiere mantener siempre un vaso de agua en la mesa para facilitar la digestión y mejorar la hidratación.

Beneficios de beber agua durante las comidas
Diversos estudios y organismos internacionales han evaluado el impacto del consumo de agua al comer, concluyendo que no existen pruebas científicas sólidas que respalden la idea de que el agua diluye los jugos gástricos o dificulta la digestión. Beber agua junto con los alimentos ayuda a identificar de manera más temprana el punto de satisfacción gástrica y puede evitar el consumo excesivo, lo que resulta especialmente relevante para quienes buscan mantener o reducir su peso corporal.
Ambas especialistas consultadas coinciden en que el temor a que el agua altere la función de las enzimas digestivas carece de fundamento. Por el contrario, beber agua durante las comidas puede favorecer una digestión más confortable y formar parte de estrategias para regular la ingesta calórica, según la revista estadounidense Real Simple y el portal de información médica Healthline.

La Mayo Clinic, centro médico académico de referencia internacional, respalda que el consumo moderado de agua durante las comidas no afecta negativamente la digestión ni la eficacia de las enzimas digestivas. Según sus especialistas, la hidratación adecuada favorece todas las funciones fisiológicas, incluida la digestión, y no existen pruebas científicas concluyentes que demuestren que el agua interfiere en la absorción de nutrientes o retrasa el proceso digestivo.
Un estudio científico publicado en la revista médica The American Journal of Clinical Nutrition evaluó el impacto del consumo de agua durante las comidas sobre la saciedad y la velocidad de vaciamiento gástrico en adultos sanos. Los resultados indicaron que beber agua junto a los alimentos no solo no perjudica la digestión, sino que puede incrementar la percepción de saciedad y facilitar el procesamiento de los nutrientes.
El estudio, realizado en colaboración con el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos, concluyó que esta práctica es segura para la mayoría de la población adulta, aunque recomienda una evaluación personalizada en casos de patologías digestivas preexistentes.
Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala en sus guías de hidratación que una ingesta adecuada de líquidos, incluyendo el agua durante las comidas, es fundamental para el funcionamiento óptimo de los sistemas digestivo y metabólico. La institución destaca que hábitos de hidratación regulares pueden contribuir a la prevención de problemas como el estreñimiento y la deshidratación, especialmente en climas cálidos o en personas con requerimientos aumentados de líquidos.

