En un contexto de fuerte tensión política por los recientes recortes en el área de Derechos Humanos, el Museo Sitio de Memoria ESMA conmemoró sus primeros diez años de vida institucional. El acto, cargado de simbolismo y denuncias, tuvo lugar en el predio donde funcionó uno de los centros clandestinos de detención más emblemáticos de la última dictadura cívico-militar.
La ceremonia se desarrolló horas después de que el Gobierno nacional anunciara la degradación de la Secretaría de Derechos Humanos a Subsecretaría, decisión que fue cuestionada por sobrevivientes, referentes sociales y autoridades del museo. En ese marco, se recordó que por la ESMA pasaron alrededor de 5.000 personas, de las cuales solo unas 250 sobrevivieron. Ana María “Rosita” Soffiantini, exdetenida desaparecida, fue una de las voces más firmes al tomar la palabra: “Debemos levantar la voz frente al vaciamiento, los despidos y la degradación institucional. No al olvido planificado”, reclamó.
La actriz Laura Paredes sumó un momento de profunda emoción al leer un poema escrito por una persona desaparecida. Y no faltaron los reconocimientos: se evocó el rol decisivo del expresidente Néstor Kirchner en la recuperación del predio, lo que fue celebrado por los presentes.
El Museo fue declarado en 2023 Patrimonio Mundial por la Unesco, equiparado a espacios emblemáticos como los sitios de memoria del Holocausto. Durante el acto se leyeron adhesiones internacionales, entre ellas la de un museo alemán que subrayó el compromiso global con la memoria y los derechos humanos.
Mayki Gorosito, directora del museo, habló con dureza sobre el actual escenario: “La política pública requiere planificación estratégica y diálogo. Lo que estamos viendo es todo lo contrario: más obstáculos, menos herramientas, y decisiones políticas que erosionan el trabajo sostenido en políticas de memoria”, advirtió.
Por su parte, la exjueza María del Carmen Roqueta calificó al predio como “una escena del crimen” y denunció la persistencia de un “pacto de silencio” que impide conocer la verdad completa sobre el accionar represivo del Estado. También hizo una fuerte crítica a la situación del Poder Judicial: “Hace siete años que mi cargo está vacante. Así no se puede garantizar justicia”.
En la misma línea se expresó Guillermo Pérez Roisinblit, nieto recuperado y uno de los oradores, quien remarcó que la defensa de los derechos humanos trasciende ideologías: “No es patrimonio de un partido, sino de toda la sociedad”.Sin embargo, algunos sectores cuestionaron la presencia de símbolos y figuras políticas que identifican al kirchnerismo, como murales de Milagro Sala y Santiago Maldonado.
Consultada sobre esta polémica, Gorosito respondió: “En el área de los organismos de derechos humanos, ellos expresan sus luchas. La memoria no se reduce a una visión única. En el museo, en cambio, la línea histórica representa a todos los presidentes clave en el proceso democrático, desde Alfonsín hasta Cristina Fernández”.
A diez años de su creación, el Museo Sitio de Memoria ESMA sigue siendo un espacio de evocación, denuncia y disputa simbólica, en un país donde el pasado reciente sigue marcando el pulso del presente.

