Una tucumana de 16 años, acusada de integrar una banda narco
Tiene 16 años. Ella declaró que la detuvieron por error. Según la Justicia Federal de Santiago del Estero, la adolescente tucumana integraba una organización dedicada al tráfico de marihuana. Su pareja, de 40 años, que también fue arrestada por el mismo delito, no la desvinculó de la causa. Aun así, la chica recuperó la libertad.
Todo comenzó el domingo por la noche. Policías de la vecina provincia, en el marco del operativo “Muralla Norte” -una especie de “Operativo Lapacho” implementado en el departamento Copo, que limita con Salta y Tucumán-, realizaban un control en el paraje El Mojón cuando los ocupantes de una camioneta Chevrolet S10, una Renault Kangoo y un Citroën Aircross eludieron el puesto policial.
Se inició una persecución que terminó en la localidad de San José del Boquerón, también en territorio santiagueño. Los sospechosos dejaron abandonados los vehículos en esa zona y se ocultaron en el agreste monte del lugar.
Al día siguiente, los efectivos realizaron un rastrillaje. Allí descubrieron que los prófugos se habían dividido para evitar ser detenidos. Por su desconocimiento del lugar y las dificultades del terreno, terminaron siendo capturados. Dos de ellos fueron encontrados a pocos kilómetros con varios bultos en los que escondían 57 kilos de marihuana y que, según los investigadores, habrían decidido quedarse allí a la espera de ser rescatados por otras personas.
También se concretaron detenciones en distintos puntos del departamento Copo, considerado una zona clave para el narcotráfico. Una mujer cayó cuando pedía ayuda en el paraje “El Quebrachal”, en Salta, mientras que otros sospechosos fueron capturados cerca de San José del Boquerón y en Nueva Esperanza.
Sorpresa y limitaciones
En total fueron 11 los detenidos. Siete de ellos son salteños con residencia en localidades ubicadas cerca de la frontera con Bolivia, además de un santiagueño y tres tucumanos. Los uniformados se sorprendieron cuando descubrieron que la tucumana tenía 16 años y que había explicado que ella sólo había decidido acompañar a su pareja de 40 años.
“Ella no tuvo nada que ver con la droga. Su novio, que es mecánico, le había pedido que lo acompañara a Nueva Esperanza para hacer un trabajo”, sostuvo su defensor, Exequiel Prado. “Ella es una adolescente normal. Cursa sus estudios secundarios y no tiene ningún tipo de antecedentes”, añadió el profesional.
OCULTOS. Dos de los 11 detenidos permanecieron ocultos en el monte cuidando la droga.
La joven vive en un barrio de clase media-baja de Las Talitas. “De ella no sabemos mucho. Es una chica como cualquier otra; jamás nos imaginamos que pudiera estar implicada en esto”, dijo Laureana, una mujer que prefirió no dar a conocer su apellido por temor a represalias. “Pueden decir un montón de cosas, pero a veces los chicos no miden las consecuencias que pueden tener por juntarse con algunas personas”, agregó Denise García.
El nombre de la chica, que por cuestiones legales no puede ser divulgado, quedará grabado a fuego en la historia judicial del NOA. Se convertiría en la primera adolescente investigada bajo el nuevo Régimen Penal Juvenil en la región, ya que fue detenida 36 horas después de que la norma entrara en vigencia. El problema es que el fuero federal en la región no está adaptado a las exigencias del nuevo régimen. Por ejemplo, no cuenta con un juez especializado en Niños, Niñas y Adolescentes.
“Creo que se están acomodando a la nueva ley. Evidentemente, les tomó por sorpresa tener a una menor de edad involucrada en una investigación importante. Creo que eso ayudó mucho para que le otorgaran la libertad”, sostuvo Prado en una entrevista con LA GACETA.
Casi sin antecedentes
En los últimos tiempos, para lograr mayor impunidad, los transas contratan a menores para comercializar sustancias, pero no es común que adolescentes sean detenidos por integrar organizaciones dedicadas al transporte o la comercialización de estupefacientes. El caso de la chica de Las Talitas no es el único.
ANTECEDENTE. Isaías
Mario “El Mono” Reyna fue condenado por ser el líder de una red de narcomenudeo que durante años dominó el barrio Juan XXIII (“La Bombilla”). Su hijo menor, Isaías “El Gordo”, formaba parte de esa organización. Durante la investigación realizada por el fiscal federal Pablo Camuña, se descubrió que realizaba operaciones mientras estaba en clases en el colegio secundario. También fue acusado de tres homicidios que habría cometido antes de cumplir los 18 años. Recibió una condena por uno de ellos.
Su hermana Nicole también fue sospechada de tener alguna participación en la actividad familiar cuando era menor de edad. Sin embargo, fue detenida por primera vez cuando la descubrieron transportando dos kilos de cocaína por el barrio. Estaba con su hija de dos años cuando fue arrestada por personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas.
PRECURSOR. Diego
Margarita Toro, señalada como la líder del clan que domina Villa 9 de Julio, habría comenzado con la actividad ilícita cuando conoció y se enamoró de Hugo “El Rengo Tevez” Ordoñez, el hombre que fue acusado de introducir el “paco” en Tucumán. El hombre, que fue asesinado hace varios años, le habría enseñado todo lo que sabía cuando ella aún no había cumplido los 18. Fue procesada y condenada cuando ya era mayor de edad.
Fuente: La Gaceta