¿Quién era Nancy Godoy? La principal hipótesis detrás del femicidio de la docente rural en Corrientes
Nancy Godoy tenía 52 años, era docente rural y desde hacía pocos meses se desempeñaba como directora suplente de una escuela ubicada en una zona rural de Corrientes. Su muerte, investigada como femicidio, generó conmoción en la provincia y abrió interrogantes sobre las circunstancias en las que fue asesinada y las condiciones en las que desarrollaba su trabajo.
En diálogo con LA GACETA, el periodista correntino Lautaro Almirón, corresponsal de Argentina 12, explicó que los resultados preliminares de la autopsia determinaron que Godoy murió como consecuencia de heridas de arma blanca. Mientras tanto, los investigadores esperan los resultados de los peritajes realizados a su teléfono celular, considerado una pieza clave para reconstruir sus últimos movimientos y comunicaciones.
La principal hipótesis que maneja la querella es que la docente habría sido víctima de un ataque sexual. Según esta línea de investigación, Godoy habría sido trasladada hasta una zona alejada y, tras un forcejeo, se habría producido el femicidio. Uno de los principales sospechosos es Sireneo Sarsa, quien, de acuerdo con Almirón, tenía antecedentes de violencia.
El periodista señaló que el celular de la víctima fue encontrado junto con su cuerpo. La última comunicación registrada habría sido el 7 de octubre, cuando uno de sus hijos le envió un mensaje. Desde entonces no hubo más actividad conocida en el dispositivo. También encontraron el bolso que llevaba la docente.
Un recorrido de cuatro horas para llegar a la escuela
Godoy era oriunda de Esquina, Corrientes, y trabajaba en un establecimiento rural ubicado a unos 70 kilómetros de esa ciudad. Para llegar debía realizar un trayecto de aproximadamente cuatro horas: una hora en automóvil y otras tres a caballo.
Había asumido como directora suplente alrededor de agosto y, debido a las distancias y las dificultades de acceso, solía permanecer varios días en la zona antes de regresar a su casa. En ese contexto, mantenía contacto con trabajadores de la estancia El Curupí, donde se desempeñaban algunas de las personas que posteriormente quedaron detenidas por el crimen.
La denuncia por su desaparición se realizó el 15 de octubre, aunque la última comunicación conocida con su familia databa del día 7. Según explicó Almirón, la demora estuvo relacionada con que sus allegados estaban acostumbrados a que permaneciera varios días en el establecimiento rural.
Una vez radicada la denuncia y difundida su desaparición, se desplegó un operativo de búsqueda con unos 80 policías. El cuerpo fue encontrado a aproximadamente 2,5 kilómetros de la escuela.
La zona presentaba importantes dificultades para los rastrillajes: se trata de un sector de bañados, con presencia de yacarés y otros animales salvajes, que complicaban el acceso de los equipos de búsqueda.