El Complejo Libertad, sobre calle Gaspar Lasalle 650 en la zona sur de la capital, fue este lunes el escenario de uno de esos operativos que los vecinos esperan y agradecen: más de 50 personas se hicieron controles de la vista de forma gratuita y, en los próximos días, tendrán en sus manos anteojos recetados sin pagar un solo peso.
Todo esto es posible gracias al programa Ecolentes, que une dos áreas del Municipio capitalino —Salud y Ambiente— con un concepto tan simple como efectivo: las tapitas de gaseosas que los vecinos juntan en los puntos ecológicos de la ciudad se convierten en armazones para anteojos. Después, los oftalmólogos ponen los vidrios con la graduación que cada persona necesita. Desde que arrancó el programa, casi 4.000 tucumanos ya recibieron sus lentes.
El director de Salud municipal, Alejandro Bonari, explicó que el operativo en el Complejo Libertad surgió por iniciativa de la intendenta Rossana Chahla. «Visitamos el Complejo porque es un espacio donde concurre mucha gente a hacer actividad física, y pudimos reunirnos con vecinos del barrio Independencia para coordinar el operativo», contó.
Bonari dejó en claro que el servicio es para cualquier persona, sin importar la edad ni el barrio: «Es un beneficio sin costo alguno, voluntario y puede venir cualquier vecino de la zona. La entrega se hace una vez que los anteojos están listos.»
¿Cómo es la evaluación?
El oftalmólogo Daniel Sánchez, de la Dirección de Salud municipal, detalló que durante el operativo se detectan problemas de visión como miopía, astigmatismo e hipermetropía, y se determina la graduación de cada paciente. «Usamos fondo de ojo y autorefractómetro. Si encontramos alguna otra patología, derivamos al paciente a la Asistencia Pública», explicó. Y aclaró algo importante: no hay edad mínima ni máxima para participar.
Lo que dicen los vecinos
Karina Díaz, del barrio Independencia, llegó al operativo junto a su esposo y su hija. Prácticamente no ve, así que la noticia la tomó como un alivio enorme. «Conseguir turno para anteojos no es fácil y esto es una gran necesidad. Estoy muy agradecida», dijo.
Quien hizo posible que el programa llegara al barrio fue María Celeste Domínguez, de Ampliación Independencia, que gestionó la articulación con el Municipio después de que referentes comunales les preguntaran qué necesitaba la gente. «Durante muchos años tuvimos promesas que no se concretaban en este sector. Ahora estamos viendo resultados», señaló.

