Mientras en otras ciudades del país la modernización ha sido implementada, en Tucumán el debate sobre la erradicación de la tracción a sangre sigue vigente. La provincia es una de las pocas en Argentina donde este medio de trabajo continúa utilizándose en zonas urbanas.
A diferencia de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza o Mar del Plata, donde la tracción a sangre fue eliminada hace años, en Tucumán los carros tirados por caballos siguen recorriendo calles y avenidas céntricas y periféricas. En ciudades con características similares, como Salta, una transformación reciente ha sido llevada a cabo, logrando que en las calles del Gran Salta ya no se observen estos vehículos.
Según un relevamiento realizado por el equipo del concejal Carlos Ale (Partido por la Justicia Social), se estima que alrededor de 400 carros aún circulan por la capital y municipios cercanos como Las Talitas y Tafí Viejo. Ale impulsó una ordenanza para la reconversión de este medio de movilidad, pero la normativa no fue promulgada por la intendenta Rossana Chahla.
Otro estudio, liderado por el legislador Hugo Ledesma (bloque unipersonal «Lealtad Peronista»), calculó que más de 1.500 carros siguen en circulación en el Gran Tucumán. Ledesma es autor de la Ley 9.810, que prohíbe la utilización de animales como medios de carga en toda la provincia, con excepciones para vehículos de seguridad y aquellos de carácter histórico o folclórico. Esta ley, aprobada con 48 votos a favor y una abstención en abril de 2024, fue promulgada en octubre por el gobernador Osvaldo Jaldo y entrará en vigencia en siete meses.
Una reducción constante
«El último relevamiento serio realizado en 2014 indicaba que alrededor de 12.000 carros eran utilizados en toda la provincia, pero ese número ha disminuido considerablemente con los años», explicó Merry Anastasio, coordinadora en Tucumán del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).
En zonas como Villa 9 de Julio, una significativa reducción ha sido registrada. Según el concejal Ale, este fenómeno se debe a la expansión urbana, que limita los espacios adecuados para los caballos. Ledesma agregó que esto obliga a algunas personas a mantener los animales en espacios reducidos, generando riesgos sanitarios debido a la contaminación que estos producen.
A pesar de la falta de adhesión municipal a la ordenanza, la ley provincial abarca a todo el territorio tucumano, además de estar respaldada por la Ley Nacional de Tránsito, que prohíbe la tracción a sangre en avenidas, rutas y autopistas.
Críticas a la prohibición
La nueva normativa ha sido cuestionada por algunos sectores. «Se intenta esconder el problema en lugar de solucionarlo, porque las decisiones han sido tomadas sin consultar a quienes dependen de esta actividad«, criticó Merry Anastasio. Según ella, en 2015 se había contabilizado la existencia de 700 recuperadores urbanos que trabajaban a pie o con carros en la capital, pero debido a la crisis económica se estima que ese número ha aumentado considerablemente.



